El cine que estabas esperando

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[TOP 10] Las peores secuelas de sagas de terror (1)


Y, manteniéndose al margen de los Oscar, como siempre, la cartelera comercial sigue dando sus frutos de gran innovación, enormes actuaciones y, quizá –solo quizá- un pequeño deje repetitivo. Para romper con todo y llevarnos a otro extremo del Nirvana cinematográfico (punto para quien se haya imaginado a Kurt Cobain suicidándose con una cámara de cine), este fin de semana se estrenará una de las películas más arriesgadas del año, un canto a los creadores y a los artesanos que luchan día a día por realizar nuevas películas llenas de creatividad y amor por el cine. Por supuesto, estamos hablando del remake de Viernes 13 que ha dirigido Marcus Nispel, el tipo que realizó el remake de La matanza de Texas 2004, el de Pathfinder, el de Frankenstein para televisión y al que parece que le da urticaria acercarse a un guión con una línea no escrita antes. ¡Agh, originalidad! ¡No ingresos asegurados en taquilla! ¡Fuera de mí, Satanás! La película, a caballo entre la primera y la tercera parte de Viernes 13 (ya saben, aquella en la que Jason encontró una careta de hockey y siguió con su rollo “aquí te pillo aquí te mato” con ella puesta, lo que marcó el resto de la saga y creó un mito del terror) tiene pinta de recaudar bastante más que cualquiera de las películas anteriores (y no me extraña: ¿Alguien vio Jason X? ¿En serio? ¿Jason meets Predator? ¿Qué necesidad había?) y nos trae a colación un tema que parecía olvidado en los años 80, entre los calentadores y los discos de Mecano: Las malas secuelas de las películas de terror. De todos es sabido que, tiempo ha, si una película con un bicho asesino recaudaba más del doble de lo que costó en taquilla, tendría como mínimo una segunda parte. Y si esta aun daba beneficios, una tercera. Y una cuarta. Y así ad finitum. De esta manera pudimos disfrutar (o todo el disfrute que se puede sacar de un vómito cinematográfico) de las secuelas de la ya pasmosamente risible Critters, de un Freddy Krueger casi inexistente en Pesadilla en Elm Street 2 o de la famosa Halloween 3, en la que todos esperábamos la aparición de Michael Myers y en su lugar nos encontramos con una historieta tan atípica como descorazonadora, creando la única ley válida en las secuelas: Queremos ver lo que sabemos que vamos a ver. Si Halloween 3 se llamara, simplemente, El día de la bruja, quizá hoy fuera recordada como uno de los grandes clásicos del terror, pero el resto del mundo quería ver a Myers cortando cabezas, arrasando adolescentes y resucitando sin piedad. Las secuelas de las películas de terror son malas, pero al fin y al cabo es lo que estamos deseando ver. Hoy, en nuestro top 10, las películas que excedieron esta regla. Los filmes que realmente no quisimos nunca ver. Con ustedes, las peores diez secuelas de películas de terror. Y sí, nos hemos dejado fuera bodrios como Battle royale 2 por motivos obvios: Por muy mala que fuera, pocas cosas llegan al nivel de patetismo de las cintas que hoy os presentamos. Tragad saliva. Adelante.

 Dos slogans, poster hecho en Paint y protagonistas mirando al espectador: Si alguien se esperaba algo bueno, es para hacérselo mirar.

10-Aun sé lo que hicisteis el último verano: A finales de los años 90, la aparición de Scream hizo que las productoras se frotaran las manos con el mal llamado “nuevo terror juvenil” (más que nada porque ni era nuevo, ni era terror, y juvenil podría ser cambiado por “descabezado”). Películas como Jeepers creepers, Leyenda urbana o The faculty llenaron las salas de cine con jóvenes dispuestos a ver cuchillos ensangrentados, algo de hemoglobina y, de vez en cuando, alguna tripa que otra, siempre que no dañe mucho al joven en cuestión. No vaya a ser que se vuelva tarumba y asesine a sus amigotes. De entre este buen montón de mediocridades con otras tantas secuelas aprobadas por los pelos una película destacó por lo revival de su relato y su narrativa ochentera: Sé lo que hicisteis el último verano. En el primer filme, el asesino del garfio perseguía a un grupo variopinto de estrellas de las que no se ha vuelto a oir hablar (Sarah Michelle Gellar aparte. Sí, hombre, Buffy cazavampiros), de las que solo sobrevivieron Jennifer Love Hewitt (cuya carrera ha sido un éxito entre Garfield, El esmoquin y Garfield 2) y Freddie Prinze Jr (que después de Scooby doo y su secuela ha firmado un trato con el diablo para no volver a hacer nunca más el ridículo…o no salir en el cine nunca más, lo que salga mejor). Su segunda parte se abre de una manera tan absurda como descerebrada: El grupo de amigotes está arrejuntado en la sala cuando de pronto un concurso telefónico les anuncia que están a punto de ganar un viaje a las Bahamas si contestan correctamente a la pregunta “¿Cual es la capital de Brasil?”. La muchacha contesta alegremente que es Río de Janeiro y, pese a todo, ganan el viaje. Uy, algo raro está pasando aquí. Para empezar, que las clases de geografía no se les debieron quedar demasiado bien. Total, que el asesino empieza a cargárselos uno a uno de las maneras más insospechadas (destacando el asesinato en la máquina de rayos UVA. Con lo fácil que es usar un cuchillo jamonero, oye) para terminar revelando su identidad, y, atención, que la capital de Brasil es… ¡Brasilia! ¡Hostias, tú! ¡Qué sorpresón! La clave de esta película está clara: No unirse contra el tío que no tiene más armas que un gancho a pegarle de hostias con nuestras escopetas, sino ir cada uno por nuestro lado a dejar que nos asesine. Por supuesto, al final los muchachos matan al temible hombre del garfio (que ni tiene cuchillo, ni escopeta, ni nada: UN PUTO GARFIO, y ni contra eso pueden), comprueban que está muerto, salen de la isla y, en el último minuto, se descubre que el pesao en cuestión aun sigue vivo. En la tercera parte, que gracias a dios no he visto, el asesino vuelve a ser el tipo de la primera parte, que sin motivo alguno vuelve a ser sobrenatural y a asesinar a un nuevo grupo de jóvenes que repiten constantemente las mismas frases que en las dos películas anteriores. Por lo menos, seguro que saben más geografía. Un mono sabría más geografía. Y sabría hacer un mejor guión que el de esta, nuestra décima entrada en el top.

 Eh, Chucky, pones demasiado ketchup en las patatas. Que se te cae del labio, hombre. Qué mala imagen de psychokiller.

9-Muñeco diabólico 3: Parecía imposible, pero lo estaban consiguiendo. Al fin una saga en que la secuela era abiertamente mejor que la película original. Chucky merecía la muerte digna que recibía en la segunda parte (asesinado justo en el mismo lugar donde “nació”), y el carpetazo a la posible saga. Por supuesto, los productores no pensaron igual y decidieron que era una gran idea traer a Chucky una tercera vez al mundo de los vivos para enseñarnos lo malas que podían ser sus películas. En esta ocasión, después de que su cabeza explotara, el dueño de la fábrica de juguetes decide volver a crear una nueva remesa de Good Guys, creyendo que ya no tendrá mala publicidad (uno de sus muñecos ha asesinado a veinte personas inocentes en los últimos ocho años. Me da a mi que una publicidad como esa no se olvida. Es como vender peluches de Bin Laden y esperar que la gente los compre y se haya olvidado del incidente tonto con las torres esas). Por supuesto, se equivoca y Chucky vuelve a ir por ahí asesinando jovencitos, esta vez en plena academia militar. Asesinatos sin demasiado carisma (Chucky peluquero) y un final con menos fuerza que Woody Allen en sus tiempos flojos hicieron que Muñeco diabólico 3 fuera, durante mucho tiempo, el final de la saga. Como no hay mal que por bien no venga, La novia de Chucky se estrenó poco después, manteniéndose aun ahora como la mejor película de Muñeco diabólico. La semilla de Chucky, por su parte, está al nivel de esta tercera parte. Broza absoluta.

“Ay, chica, me compré mi nueva motosierra en H&M”: Por qué Caracuero nunca debería ser una mujer

8-La matanza de Texas: La nueva generación: Estoy prácticamente seguro de que Tobe Hooper no sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando realizó la primera aventura de Caracuero y su simpática familia tejana. Si hubiera sabido que veinte años después de su película un tipo llamado Kim Henkel iba a coger su trama, su ambiente, su universo y su mito y a comérselo para después regurgitarlo, volver a comerlo y ofrecer el resultado de su estreñimiento al público, probablemente se hubiera dedicado a hacer encaje de bolillos o algo más satisfactorio. La matanza de Texas: La nueva generación fue el debut en la pantalla de Renèe Zellweger y de Matthew McConaughey, que deben recordar su actuación tanto como George Clooney la suya en El regreso de los tomates asesinos. Esta curiosidad no salva un filme en el que un grupo de estudiantes en pleno baile de fin de curso –esa cosa que tanto se lleva en EEUU y que aquí cambiamos por botellón y sexo en el asiento de atrás de un Seat panda- se pierden sin saber muy bien cómo en un bosque y acaban metidos en la pesadilla de la familia tejana. Por supuesto, la chica virgen sobrevive y la parejita que se pasa el día fornicando sin parar muere salvajemente por pervertidos. Tópicos del género, ya se sabe. Nada de esto sería especialmente hiriente si no fuera porque Caracuero, el temible psicópata de las primeras entregas, ahora pega chillidos de cerdo asesinado, lleva un vestido de mujer… y tiene los labios pintados. Oh, sí. Caracuero ahora es una mujer. O un transexual. Toma bofetada en la cara de los fans de la saga, de esas que pican durante minutos después de dártela. El problema es que la bofetada dura durante hora y media en la que La matanza de Texas queda reducida a su mínima expresión: Unos adolescentes que son asesinados pero cuya sangre no se ve, cuya cruel muerte es anestesiada por un director políticamente correcto. Que encima, tú, es lo que nos faltaba en La matanza de Texas.

Lo mejor de la película es el poster. Y mira que es malo el jodido.

7-Viernes 13, parte IX, el final: Jason se va al infierno: Pero no, no es el final. Como tampoco lo fue la cuarta parte, “Capítulo final”. Como tampoco lo será la parte decimoquinta, “Aquí se acaba todo de verdad de la buena”. En el fondo tampoco nos podemos quejar: Todos los que la vimos supimos desde el primer instante que distaba muchísimo de ser el final de la saga. No hay narices de acabar con Jason tan fácilmente. Bien, esta es la cosa: Jason ha vuelto. No se sabe muy bien como ni por qué (¡quién quiere explicaciones! ¡En la una parte le enterraron y en la siguiente resucitó gracias a un rayo certero!), pero ha vuelto. Y no tiene nada mejor que hacer que seguir persiguiendo jovencitas por Crystal Lake, claro. Acabáramos. De hecho, el filme se abre con Jason corriendo tras la adolescente de treinta años de turno, que, como la mayoría de adolescentes de Internet, es un agente encubierto del FBI. Jason cae en una redada, le disparan mil millones de veces y, sin motivo alguno, explota. Vale. Jason ha muerto, lorelei lorelei, y solo llevamos cinco minutos de película. El director, que en ese momento debió frotarse las manos y decir “¡Ya está! ¡Ya he matado a Jason!” se llevó la sorpresa de tener que filmar 85 minutos extra, por lo que se ve que tuvo que improvisar. Así que el cuerpo de Jason –o lo que queda de él- llega a un depósito de cadáveres, donde el empleado se ve que tiene hambre y se zampa el corazón de Jason. Sí, como suena. A partir de ese momento, un montón de gente se convierte en Jason y asesina personas sin ton ni son (atención especial al ESPECTACULAR plano en que a unos adolescente les cae un cubo de sangre haciéndose pasar por una herida en el brazo) hasta que, cerca del final, Jason vuelve de verdad –esto es, con su máscara y todo- solo para ser asesinado una vez más por los adolescentes. Efectivamente, esto confirma a Jason como uno de los asesinos más inútiles del planeta Tierra. En el epílogo, la máscara descansa sobre un campo, un perro va a olerla y, de pronto, la garra de Freddy sale del subsuelo y se lleva la máscara de Jason al infierno, como prometía el título. Gracias por el spoiler, por cierto. Supongo que el autor debió estar muy orgulloso de destripar el final a la humanidad. ¿Resultado? Una de las películas más cutres, peor diseñadas y con los asesinatos más horrorosamente mal llevados a cabo de la historia del cine. Desde la explosión de Jason el filme es un despropósito de principio a fin, lo que no quita para que, a mis tiernos 15 años, viera la última escena una y otra vez. Curiosamente, luego solo he visto Freddy versus Jason en el cine. Y me pareció buenísima, por cierto.

Jamie Lee Curtis dura diez minutos. Sin duda, se merecía estar como protagonista absoluta del poster.

6-Halloween resurrection: La saga de Halloween estaba muerta y enterrada junto a la máscara de Michael Myers. ¡Gloria y parabienes varios! Después de las terribles entregas 5 y 6, Halloween H20 nació con el único motivo (plausible) de dar un final definitivo a la saga, con Myers decapitado por Jamie Lee Curtis. Vale, la película no era la gran cosa pero por lo menos terminaba de una vez por todas con el asesino enmascarado. O eso pensábamos hasta que Rick Rosenthal, director de televisión y al que nos volveremos a encontrar en esta lista más adelante (pero, todo sea dicho, también autor de la genial ¡Sanguinario!: Halloween 2), decidió que la gran idea definitiva era hacer como que Myers no había muerto. Y, ya puestos, mezclarlo con Gran hermano, que la cosa vende mucho. Así, un grupo de estudiantes adolescentes -¡cómo no!- se juntan en la casa donde nació Michael Myers y empiezan a vivir toda una aventura cuando uno a uno son asesinados por el propio Michael. Y la primera de todas, Lee Curtis, asesinada finalmente a manos de su hermano porque, no os lo perdais, el Michael Myers que decapitó en H20 era un policía al que Myers disfrazó como él para poder escapar. Oh, Mike, eres un mago del disfraz y el choteo. Total, que una vez que Myers acaba con su hermana sigue cargándose adolescentes así porque sí (¿qué motivos puede tener después de esto?), que ni llaman a la policía ni hacen otra cosa que no sea ver su propio reality. Al final, cuando te descubres aplaudiendo los asesinatos de Myers y deseando que el guionista y el director sean los próximos, descubres que quizá la película, definitivamente, no sea buena. Pero nada buena. El final, tan ridículo como siempre. Por supuesto, Hollywood ya está preparando Halloween IX. ¡Si es que lo bueno, con ocho secuelas a sus espaldas, ocho veces bueno!

¡Y mañana, seguimos con las nominaciones! ¡La semana que viene, el top 5! ¡Hagan sus apuestas, amigos, aunque el top 1 esté clarísimo! (eh, he dado pistas)


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El ranking del año (y 4): El top 10


¿Qué tal el fin de semana, amigos? ¿Ya sabéis lo que le vais a pedir a los reyes mágicos a pesar de que luego nunca os lo traigan y siempre os regalen calcetines y pijamas? Porque yo lo tengo muy claro: Que este año nos traiga diez películas tan buenas como estas diez… ¡o por lo menos, como las dos primeras! ¡Vamos allá con el top 10 de lo mejor del año!

10-Rebobine, por favor: Su gran problema fue el mismo que el de Muertos de risa: Nos la vendieron como una comedia de esas de mucha risa y en realidad era un dramón de tres pares de narices con un par de momentos cómicos –que, en este caso, fueron geniales: El montaje musical de cinco minutos parodiando películas es una de las escenas del año, sin duda alguna-. Aunque algunos salieron del cine echando pestes, el filme es una inteligente metáfora del cine actual, el fin del VHS y Youtube, pero, ante todo, un canto de amor incondicional al séptimo arte. Rebobine, por favor es una película que queda algo floja, especialmente en el segundo acto, pero, como dicen, la intención es lo que cuenta. Y la intención aquí fue loable.

9-Los cronocrímenes: Soy un fan incondicional de Nacho Vigalondo. Todo lo que toca se convierte, si no en una obra maestra, sí en un producto que rezuma cariño por los cuatro costados. Los cronocrímenes no es la obra definitiva de viajes en el tiempo, ni es perfecta, ni cuenta con unas actuaciones de quitarse el sombrero, es cierto. Pero se nota que el autor ha puesto sus cinco sentidos en ella durante semanas, que está tratada con mimo, que cada fotograma es un reconocimiento a la figura de Nacho, vaya. Un cortometrajista que, a fuerza de intentarlo, ha logrado llegar donde ha llegado. Los cronocrímenes tiene un guión que deja todo atado y bien atado, una dirección eficaz y “de autor”, pero, sobre todo, tiene ilusión por hacer algo diferente. Y se nota.

“Nacho, hijo, ¿has visto el Scottex que compré ayer?”-“¿Yo? Ejem, ¿por qué tendría que haberlo visto?”

8-No es país para viejos: Ni película para jóvenes. Los Coen no han filmado aquí su mejor trabajo, y el filme tiene graves problemas argumentales, pero ese Javier Bardem psicópata y ese fabuloso Morgan Freeman Tommy Lee Jones levantan la película durante los dos primeros actos, quizá algo aburridos, pero sin duda excelentes. El final, incomprensible. El tercer acto tira todo lo anterior a la basura y lo retuerce con firmeza. Pese a todo, siendo justos a la realidad, No es país para viejos es una notable película. Sobrevalorada y algo olvidable, pero notable.

7-Iron man: Dame un millonario pre-alcohólico vestido con una armadura del siglo XXI con superpoderes para volar y llámame tonto. Y ya, si la historia es interesante, está bien llevada y hace que un personaje tan insulso como Iron man (dejemos aparte la racha alcohólica de Tony Stark) se convierta en alguien interesante, apaga y vámonos. Iron man es un filme que cualquiera podría escoger como “bandera del entretenimiento”. Divierte durante todo su metraje, nos ofrece un final que hasta ahora nunca habíamos visto en el cine de superpoderosos y, qué demonios, es la primera parte que nos llevará a Los vengadores. ¿Quién puede no amarla?

6-Juno: Cierto es que el cine independiente apesta a quemado. Las películas indies se repiten por doquier con los mismos esquemas. Y Juno no aporta nada nuevo a este panorama tan desolador. Pero, pese a todo, es un filme que transmite buenos sentimientos, buen rollo, que no intenta dogmatizar a nadie (los que lo intentan son los críticos después, que creen que, como Juno no aborta, es que la película dice que el aborto es malo) y con una Ellen Page en estado de gracia. Eso sí, el filme se pasa veinte pueblos al intentar ser tan indie como es: Música indie a todo trapo, reflexiones propias sólo de una película de este estilo y reflexiones de baratillo empañan un poco una película que, de otra manera, hubiera supuesto una de las grandes películas del año y no un simple filme que se olvidará en un par de meses. Oh. Y todos adoramos el teléfono hamburguesa.

5-Camino: La mejor película española del año, acusada de dogmatizar y de no sé cuántas tonterías más, cuenta con el mayor despliegue de efectos especiales jamás visto en el cine español y con unas actuaciones merecedoras de la nominación al Oscar (nunca me cansaré de repetirlo: Mariano Venancio está superior y Nerea Camacho ha entrado de una manera inmejorable en el mundo del cine). Camino es enternecedora, una de esas películas en las que te descubres llorando y no sabes muy bien por qué. Sí, su parte final es tramposa y algunos personajes son muy malvados sin que venga a cuento, pero eso no quita para que nos encontremos ante una película preciosa, inigualable, inolvidable y con alma. Algo que es muy difícil de encontrar en el cine hoy en día. Chapeau por Fesser.

4-Lars y una chica de verdad: Aunque en su primer visionado Lars y una chica de verdad no me dijo nada, con el tiempo he logrado apreciarla en su justa medida. La historia de un pobre paleto de pueblo que consigue superar todos sus problemas sociales gracias a Bianca, una muñeca hinchable de la que todo el pueblo consigue encariñarse. La película juega con el espectador, que en ningún momento se percata al cien por cien de si Lars cree realmente en que la muñeca está viva o no. Lars y una chica de verdad es la confirmación de que otro tipo de cine es diferente, de que no hace falta una gran historia épica para emocionarnos, de que los locos solo son locos si la gente quiere verles así, de que hay muchos tipos de amores. Lars y una chica de verdad es una película tristemente infravalorada. No se la pierdan.

Y el Oscar a la mejor actriz secundaria es para…

3-JCVD: Jean Claude Van-Damme llega, se pone a las órdenes de Mabrouk El Mechri, se interpreta a sí mismo y triunfa brutalmente. JCVD no es, contra lo que han dicho, una biografía del actor, ni mucho menos: Se trata de una historia ficticia en la que podemos ver la cara oculta de Van Damme, un actor que intenta aparentar lo que no es, un tipo patético que solo quiere ser feliz. Su monólogo a cámara, sin duda el momento del año, es escalofriante, pero no lo es menos que él en su coche intentando conseguir dinero, los comentarios sobre Steven Seagal, esos ladrones fanáticos o el final, contado desde dos perspectivas: La del cine y la de la realidad. Una muestra de cómo al cine aun le quedan lugares por explorar (como jugar con la bidimensionalidad de las películas, algo que solo han entendido últimamente esta JCVD y A cock and bull story) y, sobre todo, la sorpresa de encontrarnos en Van Damme a un actor que podría ser nominado este año a los Oscar. Una mirada triste, unas palabras convincentes. La certeza de que, por fin, estamos viéndole interpretar el papel de su vida. Sobresaliente.

2-El caballero oscuro: Llegados a este punto todos sabéis qué película está en el número 1, pero no por ello hay que hacer de menos a Batman. Sí, está sobrevalorada. Sí, la primera hora es algo aburrida. Pero no se le puede reprochar nada más. La siguiente hora y media es acción y diversión en estado puro, adrenalina por los cuatro costados, dos villanos de nivel (¡Espectacular Heath Ledger! Ha eclipsado por completo al Joker de Jack Nicholson), un superhéroe de los de verdad (como se resume en el monólogo final) y una dirección perfecta. Si Nolan no dirige la tercera parte, entonces no merecerá la pena verla. Y ahora, vamos a por el número 1.

1-Wall-E: Cuando el filme empezó, todos nos dimos cuenta de que estábamos ante la película del año. Un páramo desierto, un robot con sentimientos, apilando basura. Aun me sorprendo de cómo es posible que Pixar lograra hacer media hora completamente muda no sólo sin que nadie se aburriera, sino con todos pidiendo más, más y más. Sí, los humanos rompen un poco la armonía de Wall-E y EVA, pero si la pesadez de la trama del capitán era necesaria para encontrarnos con ese Wall-E que a tantos nos hizo llorar al final del filme, bienvenida sea. Wall-E es poesía, cuento, inteligencia y riesgo en una sóla película. Wall-E es la película que todos querríamos haber visto cuando éramos niños. Wall-E es, le pese a quien le pese, una rotunda obra maestra.

Y las parejitas por la calle aun nos miramos a la cara y nos decimos, con voz supuestamente robótica: “Waaall-E”-“EEEEEVA”. Todos lo hacemos.

¡Y ya está! Recordadme que el año que viene no haga tops de ningún tipo. Dios santo, qué hastiado he quedado. ¡Mañana, que es reyes, empezaremos a charlar sobre el 2009, que se nos presenta calentito!


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El ranking del año (3): Los notables


El nuevo año trae consigo promesas que sabemos de sobra que no vamos a cumplir. Que incluso ya hemos incumplido en los dos primeros días de 2009. Vamos a salir a correr por las mañanas, tomar menos refrescos, ver menos series de televisión… Y al final, lo de siempre. A ver quién se levanta una hora antes del trabajo para ir a correr, quién aguanta hasta el final del día sin una Coca-cola y sin saber qué demonios pasará a partir del día 21 con Locke, Jack y compañía. Mi promesa para este año ha sido no volver a hacer rankings, y estoy absolutamente seguro de que voy a conseguirlo. ¡Y ahora, los puestos del 16 al 11 del top del año…y una olvidada del primer ranking! ¡Hagan sus apuestas sobre el número 1!

16-La niebla: Un poder misterioso. Un grupo de personas encerradas en un supermercado. Cualquiera puede morir, cualquiera puede vivir. La niebla (de Stephen King, como si diera nivel a la película o algo parecido) es una película descorazonadora, impresionante en lo que cuenta y en cómo lo cuenta, a la que tan sólo se le puede echar en cara que “humanice” la amenaza en vez de dejarla en una letal niebla. El resto del tiempo disfrutaremos de una película no apta para aquellos del “si no hay sangre, no da miedo a no ser que sea japonesa, que entonces es terror psicológico” que tanto desprecian hoy en día El proyecto de la bruja de Blair. Su final, sin duda alguna, el mejor del año. Un soplo de aire fresco.

15-El intercambio: Respecto a aquella opinión apesadumbrada que di hace apenas una semana, he de decir que la película ha subido en el recuerdo. No ha sido gracias a la –raquítica, patética, risible – interpretación de Angelina Jolie, en un modo “oscar wannabe” que hace que el espectador más cínico se ría de la desgracia de la pobre señora Collins y su hijo perdido por el mundo. Ni tampoco a un guión que va dando tumbos y que no sabe en qué momento acabar (la película tiene hasta ¡diez! falsos finales). El intercambio es una buena película gracias al arte de Clint Eastwood, uno de los pocos realizadores clásicos que quedan, un hombre al que no le importa realizar un plano largo de más de un minuto si es que ayuda a la trama o a indagar en los personajes. Por lo demás, nada que contar. Se esperaba más, la verdad, aunque eso no se lo digáis a los fans de Eastwood. No vaya a ser que os peguen con un martillo repleto de ceguera.

14-El valiente Despereaux: Hablábamos ayer de los filmes en 3D y de cómo se pensaba la animación antes que el guión. Eso es algo que, sin duda, no se hizo en El valiente Despereaux, una película de animación de corte clásico que, lejos de tratar a los niños como idiotas derrochadores de dinero, trae una historia mil veces contada pero que no deja de tener su emoción y su epicismo. La historia de cómo un pequeño ser especial puede salvar un reino entero por ser diferente. Si a esta entrañable historia (qué quieren que les diga, lo prefiero a “un grupo de animales que hablan se pierden en Madagascar y hacen tonterías”) le sumamos una vertiginosa animación (superior a Dreamworks y Fox de calle) y unos personajes altamente carismáticos (a destacar Despereaux en clase y el inicio con la rata), nos queda una película simplemente deliciosa. Por supuesto, adolece de una cierta sensación de dejà vù, debido a que es el cuento de hadas de toda la vida. Despereaux, tristemente, pasará sin pena ni gloria por las carteleras mundiales, cuando es un filme mucho más interesante de lo que parece a simple vista.

No queráis saber con quién se acostaba la madre de Despereaux

13-El increíble Hulk: No lo voy a negar a estas alturas. Me encanta Marvel. Sí, quizá no me compre todo lo que hace la editorial ahora mismo (más que nada porque hay colecciones que no sirven ni para dar de comer al hamster), y Hulk nunca ha sido santo de mi devoción (a pesar de la etapa de Peter David, uno de los puntos álgidos de los cómics de superhéroes), pero el filme que ahora nos ocupa me hizo vibrar. Muy superior, le pese a quien le pese, a la versión de Ang Lee (un buen intento, pero no puedes hacer una película de superhéroes y supervillanos que se dedican a hablar y a tomar pastitas), El increíble Hulk es una puesta al día del superhéroe más supervillano de todos los tiempos. En su contra está el enemigo descafeinado que le pusieron delante (¿Abominación? ¿En serio? ¿No encontraron nada mejor?) y una historia demasiado arquetípica. Pero eh, ¿a quién le importa cuando Nick Furia sale después de los créditos y habla de la Iniciativa Vengador? El 2011 será nuestro año, verdaderos creyentes. Y Hulk es sólo el comienzo.

12-Kung fu panda: Quizá no merezca estar tan alto en una lista de mejores películas del año, pero qué demonios. De alguna manera hay que premiar a Dreamworks, que, tras el fiasco artístico de la saga Shrek (exceptuando, vale, la primera), Madagascar, El espantatiburones, Ratónpolis y demás bodrios ha conseguido por fin mirar cara a cara a Pixar. Tristemente para ellos, Pixar ha vuelto a superarse a sí misma, se ha subido en una banqueta y, en vez de mirar a Dreamworks, ha disparado hacia las estrellas. Pero esa es otra historia. Kung fu panda es una película sorprendentemente divertida y bien llevada, con buenos gags y una historia atrayente –típica, sí, pero atrayente-. Como puntos negativos, la aparición de los cinco furiosos, que ni pinchan ni cortan ni ná de ná y un maloso que es vencido de la manera que todos esperábamos. Vale, al terminar la película no hemos avanzado nada. Pero, ¿y lo bien que nos lo hemos pasado en el camino?

11-Cobardes: Juan Cruz y Corbacho (estoy seguro de que el segundo sólo está ahí para que la prensa se fije en ellos y el primero hace todo el trabajo, pero bueno) lo han vuelto a hacer. Tras la muy sorprendente Tapas, el tándem ha firmado una de las mejores películas que se han rodado sobre el maltrato y, quizá, la mejor jamás hecha sobre eso que ahora se llama bullying y que antes era “pegar de hostias al que sabe más que tú o es diferente por la razón que sea”. Lejos de mirar el problema por encima del hombro y determinar que son cosas de niños, Cobardes se fija más en la problemática real de las víctimas y en el modus operandi de los verdugos. Falla tremendamente en su conclusión final (la violencia engendra violencia) y la parte final pertenece a la ciencia ficción, pero queda para el recuerdo la portentosa actuación de los chavales y de la muy sorprendente Paz Padilla, además de las –muy realistas- escenas de persecución por las calles de una ciudad en la que cada uno atiende a sus propios problemas y nadie sabe escuchar los gritos de súplica de un niño que sólo quiere encajar. Cobardes es, por definición propia, una de las películas españolas del año, a pesar de todos aquellos que no quisieron apreciarla en su justa medida, creyendo que adoctrinaba o no contaba el problema. Los que hemos sufrido en nuestras propias carnes el rechazo de nuestros compañeros sabemos que Cobardes sólo habla un idioma: El de la verdad, el rechazo y la repulsa a estas actitudes. Y es de aplaudir.

Cobardes

Y se nos quedó una pendiente entre el puesto 27 y el 28. Ya lo siento:

27 bis-En el punto de mira: Ocho puntos de vista. Ocho repeticiones del mismo suceso. Un coñazo del tamaño de París. El director se dio cuenta de que la historia sólo le daba para 45 minutos y tuvo que alargarla de la manera más basta posible: Usando lo aprendido en series como 24 y banalizándolo. No tiene ningún interés para el espectador saber cómo vio un señor de Cuenca que pasaba por allí el disparo al presidente de EEUU, y más cuando no aporta nada nuevo a lo que ya sabíamos de las cinco visiones anteriores. A destacar, además, los rótulos mejicanos en plena –supuesta- España y un Eduardo Noriega más perdido que el propio Matthew Fox. Triste. Muy triste.

¡Y mañana, las 10 mejores! ¡No se vayan!


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El ranking del año (2): Ni fu ni fa


Qué bonito el 31 de diciembre. Uvas (y, antes de que salga el gracioso de “Yo no tomo uvas” diré: O aceitunas, o almendras o, si sois los más duros del barrio, nada de nada), champán, familia, tanga rojo, anillo en la copa, en fin. Todo ello entre un empacho de tres pares de narices. Al atiborrarse de comida hasta explotar con seres humanos que no volverás a ver hasta el año siguiente te sientes como viendo cualquiera de las películas de la parte de la tabla que toca hoy: No son malas, pero tampoco buenas. Vamos allá con la segunda parte de lo mejor de 2008. Por lo menos, al final no tienes bronca familiar.

26-Bolt: Ya sabéis como está el mercado de la animación hoy por hoy. Las productoras creen que, como Pixar ha triunfado con películas de animación en 3D con un guión que no toma a los niños como idiotas, la clave está en hacer cine en 3D sin que el guión importe cuatro carajos. Luego se extrañan de que sus memeces no le importen a nadie. Bolt es un paso intermedio: Ni es original ni interesa demasiado, pero por lo menos no insulta al espectador y, para qué negarlo, entretiene (exceptuando esa horrorosa canción cantada sin ningún motivo en el filme). Tópica hasta la extenuación. Pero el perrito es tan mono en la primera escena…

25-El niño con el pijama de rayas: ¡Miren, amigos! ¡Es una película basada en un best-seller sobre un niño nazi y su amiguito judío! ¡Es una mirada inocente al Holocausto! ¿Cómo puede no gustarte? ¡Asesino! ¡Asesino! ¡Nazi! Pues no, oigan. Me pareció una historieta tan sutil como veinte puñetazos en la cara y con un final que, lejos de hacer que corrieran mares de lágrimas, lo que hacía era conseguir que la sala en pleno se quedara con una apatía impresionante. El niño con el pijama de rayas es como ir a un Burger king y tomarse una ensalada: Es la misma fast-food pero no te sientes culpable al verla. Pero no la confundáis con ir al Bulli, por favor. Porque es un filme sin personalidad, sin vida y sin alma. Es un cliché en sí mismo. Es un error, tan mediocre sobre el papel como sobre el celuloide.

Habéis visto esta portada 14.000 veces en el metro durante este año. Tenéis que odiarla.

24-007: Quantum of solace: Aunque fue criticada por aquí hace más bien poco, sólo queda decir que es un Bond descafeinado, un agente secreto al que le quieren quitar su licencia para matar (y cambiársela por una licencia para aburrir), un 007 sin garbo, gracia ni salero. Vamos, que parece más un mal plagio de Bourne que una película nueva de James Bond. Y es que no se puede hacer un filme sobre 007 si le quitamos todos sus rasgos característicos y le dejamos sólo la chulería y el hecho de que tenga sexo con una muchacha por cumplir (porque a la otra, aunque puede, ni quiere). Merece estar por aquí y no más abajo por la soberbia escena de la ópera, que, durante quince minutos, logra meternos de nuevo en la película solo para después echarnos a patadas y hacer que miremos el reloj continuamente.

23-Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal: Por fin. Después de casi veinte años, iba a ver a mi héroe en la gran pantalla. Con más años, con la dentadura postiza, con photoshop para reducir sus arrugas, pero mi héroe al fin y al cabo. Un momento, ¿Indy se ha salvado porque se ha metido en un refrigerador? ¿Eso es su hijo? ¿La mala es esta tipeja sin ningún interés en la trama? ¿Eso son… extraterrestres? ¿Un OVNI? En el momento en que te das cuenta de que ese tipo con arrugas que estás viendo no es Indiana Jones sino un viejo disfrazado de Indiana Jones, algo falla terriblemente. Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es algo que nunca debió existir. Y la prueba es que está en el puesto 23 y no en el podium. Inaceptable.

22-Saw 5: Todos sabemos lo que es Saw y lo que Saw nos da. Y quien no lo sepa, es que, a estas alturas, es gilipollas. Con cariño. No tiene sentido criticar sus problemas argumentales, porque los tiene y muchísimos. Ni decir que es una saga sólo para fans, porque cada vez es más difícil seguir la historia principal (¿Alguien se acordaba de que Puzzle tenía una ex-esposa?). Y, desde luego, echar la culpa del fracaso artístico de la saga a su final sorpresa cada vez más esperable es absurdo. Así, Saw 5 nos da exactamente lo que todos esperábamos: Pruebas absurdamente intrincadas (en esta ocasión más sencillas que en sus precuelas), una historia policial sin interés y un final sorpresa y sangriento para que la muchachada aplauda y vaya a ver la quinta parte. Pese a todo, la fórmula se está agotando a pasos gigantescos. O la serie termina en la sexta (o séptima) parte, o aquí no va a haber más carne que cortar. Y nunca mejor dicho.

“Vamos a jugar a un juego. Es el Monopoly. Sí, se me han acabado los argumentos”

21-Hancock: Will Smith ya hemos dicho muchas veces por aquí que es un tipo que cae bien. Y cae bien incluso cuando hace de superhéroe pendenciero adicto al alcohol y con errores garrafales. De hecho cae mejor que de costumbre. El problema es que, cuando estos problemas que le hacen auténtico y único se intentan arreglar, la película cae en un pozo sin fondo del que ya no logra levantarse. Su primer acto es brutalmente sincero, con algunos de los momentos más divertidos que hemos pasado este año en una sala de cine. El segundo la cosa cae mucho, pero aun conserva su premisa clara: Hancock es un superhéroe que intenta reformarse. Cuando en su tercer –y, por suerte, último- acto, Hancock encuentra a su novia de toda la vida y se lían a explicar cosas de un universo que no atrae ni a la abuela del guionista, todas las buenas intenciones de los dos primeros actos se van al garete y Hancock cae en la mediocridad más aburrida. Esperemos que la segunda parte corrija errores, amplíe el primer acto “políticamente incorrecto” y podamos disfrutarla.

20-Sexykiller: Si Sexykiller fuera danesa, inglesa o americana, todos estaríamos hablando de una “reinvención del asesino en serie”, de una “hilarante comedia” o de “una actriz increíble”. Como es española, la película ha pasado sin pena ni gloria por la cartelera (no culpo a nadie. Con este título era imposible presagiar algo decente), sin que nadie se molestara en darle una mínima oportunidad. Sexykiller es una comedia de enredo con zombies, explosiones gigantescas, asesinatos y un guión que nos trae las mejores secuencias de parodia que hemos visto en mucho, muchísimo tiempo. ¿No se les hace –un poquito- la boca agua?. Cierto, es una simple peliculilla de entretenimiento. Pero entretener, entretiene de lo lindo. Ni que eso fuera fácil hoy en día.

19-Santos: Cojo un par de tablones y empiezo a preparar mi refugio antiatómico, ese que me protegerá de los cinéfilos cuando lean que pongo Santos por delante de Hancock o de Indiana Jones. Santos es una película que, cuando la vi en Sitges, creí que iba a dividir a la crítica. Tristemente, no ha sido así: Todos se han situado en el lado de lo horrible y esperpéntico, cuando es mucho más que eso. Santos es una película tierna, graciosa, más espectacular que cualquier episodio de Heroes (claro, que tampoco es muy difícil) y que sólo adolece de un cierto alargamiento de guión en su parte final. Hasta ese momento, la película, sin ser perfecta (ese personaje de Willy Toledo…), sí que nos da lo que muchos pedíamos: Un acercamiento entre cómico y riguroso al mundo del superhéroe por accidente. Santos es una película a descubrir, al igual que su director. Algún día, seguro, llegará su hora.

Santo, santo, yo te canto.

18-Hellboy 2: Lo confieso. No me gustó Hellboy. Ni los cómics, ni la primera parte. Me parecen tediosas. Sin embargo, esta secuela se acerca más a lo que quiero ver en una película protagonizada por un demonio rojo con los cuernos cortados que fuma puros y pega hostias como panes. O sea: Puñetazos, efectos especiales y una trama con inicio y final bien claros. Del Toro se ha olvidado de la pretenciosidad de la primera parte y ha hecho un filme completamente diferente, que gustará a los que se aburrieron con Hellboy y que será odiada por los que la aman. Lo peor, sin duda, el doblaje español, con Santiago Segura a la cabeza. Para dar martillazos en la cabeza al responsable hasta cansarse, oigan.

17-Tres días: Habrán visto que nombro mucho este filme en el post de los Goya. Y con razón. Pocas veces se ha visto una película con un meteorito gigante dispuesto a acabar con todo y con todos… ¡y en la que nadie haga nada por evitarlo! Aquí no está Bruce Willis despidiéndose en su nave, ni hay ingenieros a lo Deep impact. En Tres días se nos cuenta la historia de un pobre hombre que se enfrenta a la inevitable destrucción mundial y en el que vemos sus esfuerzos inconscientes por demostrarse ser mejor persona antes de que todo termine. Tiene unos defectos del tamaño de Iowa, pero eso no quita para que sea una de las películas españolas más interesantes del año, especialmente al ser una ópera prima. A descubrir.

¡Y mañana, vamos con las películas notables antes de encaminarnos al Top 10 del año! ¡No se lo pierdan!


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El ranking del año (1): Los bodrios


¿No estáis hartos de las típicas listas que se hacen a final de año? Que si las noticias más importantes, los romances más sonados, los zappings más supuestamente graciosos que-te-cagas, los videojuegos favoritos de los redactores de Try again, los peluches más bonitos del mundo mundial… Cada año igual. Cada año más pesados. Cada año todos pasamos más y más de las listas, ignorándolas por igual. Dios, como odiaría tener que hacer una lista del estilo. ¡¡Y sin más preámbulos, con todos ustedes, la lista de lo peor y lo mejor de 2008!! Empezando, como no podría ser de otra manera, por los mayores bodrios que han dado en caer en nuestros cines. Por supuesto, no incluímos ni las películas vistas en festivales (Sitges, FANT, etcétera). Más que nada porque si no esto sería una lista interminable. ¡Vamos allá! Aunque todos sabéis cuáles van a ser las dos películas ganadoras (porque son las ganadoras en todas las listas del mundo mundial, más que nada), ¿cuál será la tercera? ¡Tensión! ¡Intriga! ¡Dolor de barriga!

37-10.000: Roland Emmerich, el mismo que tan pronto te hace un Stargate como un Godzilla, filmó una película en la que mezclaba la prehistoria con el antiguo Egipto, dinosaurios con humanos y se pasaba los libros de historia y el sentido común del espectador por el mismo sitio por donde se pasó todo lo que sabe sobre movimientos de cámara y montaje (que es poco, todo sea dicho). Total, que nos queda un filme al que se le queda corta la palabra “mediocre”. 10.000 fueron el número de personas que se salieron de mi cine antes de que acabara la película. De verdad.

36-Speed racer: Los Wachowski, antaño artesanos de la saga Matrix (de las que, como todos sabemos, sólo valían la pena la primera parte y los cortos animados), decidieron que la mejor manera de adaptar una serie camp sobre corredores de Fórmula 1 pseudo-futuristas que contaba con un corredor misterioso, un niño y un mono era… no cambiar un ápice. Así, todos vimos con estupor como un niño y un mono se convertían en las improvisadas estrellas de una película con un estilo visual tan novedoso como innecesario, con un guión al servicio de los efectos especiales (¿cuándo aprenderán? ¿cuándo?) y más bochornoso de lo que cabría esperar. Para olvidar.

El mono fue lo mejor adaptado. Sin duda.

35-Crepúsculo: Un libro cuyo éxito internacional sólo puede explicarse mediante la hipnosis colectiva. Una directora con menos talento que Ed Wood. Unos actores que podrían haber sustituidos por bonitos jarrones decorativos. Unos vampiros que no muerden, que brillan a la luz del día y se enamoran de humanas con serios problemas para relacionarse. Una película taquillera hasta las trancas que ha venido a engordar la desproporcionada cuenta corriente de Stephenie Meyer. Otro gran bodrio de este año. Y vamos tres.

34-Los crímenes de Oxford: Alex de la Iglesia es ese director gordo y divertido que sabe hacer blogs muy bien pero parece que está perdiendo su toque a la hora de rodar. Primero con estos Crímenes de Oxford y luego con la fallidísima Plutón BRBnero (en serio, ¿qué demonios era eso? ¿O qué intentaba ser?), De la Iglesia ha dejado de ser el director estrella e infalible que era antaño (recordemos: La comunidad, Muertos de risa, Crimen ferpecto…) y se ha dedicado a hacer películas cuyo sentido se pierde en la trama y que parece tan impersonal como cualquier bodriete de Ron Howard. Los crímenes de Oxford es, sin duda, la obra más cara de Alex de la Iglesia, pero, sin duda, es también la confirmación de que nadie es perfecto. Ni detalles interesantes tenía.

33-4 meses, 3 semanas y 2 días: Eh, chicos. Vamos a hacernos los interesantes viendo esta película. Me han dicho que tiene un plano en el que un pie sale desenfocado durante cinco minutos para representar el dolor femenino (¿que por qué un pie desenfocado y no una lágrima? Bueh, se nota que no eres un lector de Cahiers du cinema. Tú no sabes). Una historia sobre aborto, violaciones y drama, mucho drama, conforma la película que marca el número uno de las revistas culturetas del mundo mundial. Los que comemos palomitas en el cine y no confundimos “pretenciosidad mal realizada” con “metáforas atrayentes” tenemos en 4 meses, 3 semanas y 2 días uno de los filmes injustamente más sobrevalorados del año. Me lloverán críticas, pero qué le vamos a hacer. Lo pretencioso no va conmigo.

No se mira en el espejo: Contempla su fragilidad como mujer, impotente ante las vejaciones machistas. Le encanta al ministerio de igualdad.

32-El incidente: La carrera de Shyamalan va para abajo. Después de la sobresaliente El sexto sentido (aun su mejor película) y la notable El protegido, llegaron Señales (entretenida, para qué vamos a negarlo) y El bosque. Y ahora, después de su época de oro y de plata, parece haber entrado en su época de mierda. Con perdón. Pero es que no se pueden explicar de otra manera La joven del agua y El incidente, dos películas realizadas con la única intención de hacer huir a sus antiguos fans (wow, una película en la que un niño-vidente descubre chorradas de una antigua civilización mirando cajas de cereales y un filme en que los árboles asesinan a las personas. Dadme más). ¿Que si El incidente tiene buenos momentos? Bueno, el inicio es potente. ¿Que si El incidente merece la pena? Tanto como hacer rebotar una pelota en la pared de tu cocina durante horas. Shyamalan, majete, dedícate a los finales sorpresa, anda.

31-I’m a cyborg (but that’s OK): Alguna vez hemos hablado del movimiento “si es asiático es exótico, y como es exótico es una obra maestra” impulsado por Kim Ki-Duk, Wong Kar-Wai y Hayao Miyazaki. Sí, es cierto que han hecho buenísimas películas los tres, pero no todo lo que tocan es oro. A ver si ahora va a haber rey Midas por el mundo y no nos hemos dado cuenta. I’m a cyborg forma parte de este movimiento. Siendo una película mediocre en su planteamiento y fallida en el resto de su metraje, los cinéfilos de bombín y pipa la han dejado como una fabulosa obra maestra. Park Chan-wook, el autor de la sobrevalorada trilogía de la venganza firma una película que ni sorprende ni emociona: Es la mediocridad personificada. Con todo, los efectos especiales son soberbios en las tres o cuatro escenas que se quedan grabadas en la mente y brillan por su ausencia en el resto de la película. Tanto como la emoción de Chan-wook, que se va perdiendo un poco más en cada minuto que pasa.

30-Vicky Cristina Barcelona: Me copio a mi mismo, en El blog de Randy: Esta es Vicky. Y esta es Cristina. Y son la leche de diferentes, porque te lo explica la voz en off, una voz en off que no tiene justificación alguna en la película pero que queda la mar de interesante. Vicky y Cristina van a pasar el verano en Barcelona, porque si no el título no es correcto. Vicky se va a casar con el amor de su vida dentro de poco y Cristina es una viva la virgen que no sabe qué hacer con su vida. Llegan a Barcelona y allí conocen a Javier Bardem. Ya saben, Ramón Sampedro. El actor que nunca hay que decir que lo hace reguleramente so pena de ser expulsado de España. Diremos que aquí pone cara de pan de manera maestra. Creo que una vez a lo largo de la película le vi poner una expresión, pero no estoy seguro del todo. Si encima de ser Javier Bardem pusiera expresiones faciales y supiera actuar, sería el actor perfecto. Y ya está. A partir de aquí, Allen coge su MiniDV, graba lo que pilla por Barcelona (¿la Generalitat? ¡Fabuloso! ¿las Ramblas? ¡Fabuloso! ¿un banco al lado de un McDonalds? ¡Soberbio!) y los críticos españoles cagan pepsi-cola. El resto del mundo, queremos coger una cuerda y colgarnos para no tener que ver Roberto Pepe Oviedo. Dadle una subvención a Allen y una demencia senil y ya veréis.

Os acabo de espoilear la película

29-Sweeney Todd: Tim Burton quería hacer un musical y no sabía ni por donde empezar. Y qué quieren que les diga, se nota. Si sales de una película repleta de canciones y sólo puedes recordar un poco de la letra de una y “más o menos” la musiquilla de otra, es que algo falla. Entre que la historia se podría haber contado igual (perdón: mejor) sin canciones constantes, que Johnny Depp hace de Johnny Depp dirigido por Tim Burton (ya sabéis: Gótico-que-te-meas con el que las quinceañeras llenan sus carpetas), que el director está más pasado de vueltas que cuando hizo El planeta de los simios y que las canciones son más sosas que el último disco de Miguel Bosé, Sweeney Todd es un intento de que el director gótico por excelencia vuelva a lo más alto… sin conseguirlo en ningún momento. Hala, vuelve a intentarlo con Alicia en el país de las maravillas. O con la chorrada que venga después.

28-Prime time: Acogida con un clamoroso pitido en el festival de Sitges, Prime time, sin ser la peor película de la historia, como se decía por allí, es un filme paupérrimo, con una metáfora sobre la televisión tan obvia como innecesaria y mal llevada. La crítica de turno sobre Gran hermano ha sido este año la de Dead set, serie británica sobre zombies en medio de un reality, y no la de Dead set. En general, este año las series de televisión le han pegado un buen repaso al cine. Prime time es una especie de lugar de purgatorio futurista para criminales que no interesa ni atrae mas que a neófitos en esto del cine que se excitan con poca cosa. Los decorados son sencillísimos, los actores parecen recién salidos de Estudio de ídems y el único interés radica en un giro de guión que uno se huele desde el primer minuto. Luego se quejan de que el cine español va mal. Normal, con semejante despropósitos.

27-Monstruoso: J. J, el director definitivo, cogió una cámara de estar por casa, le añadió un par de cosillas con el AfterEffects, se inventó la historia de un monstruo que destrozaba Nueva York, se dio cuenta de que no le daba para una película (por lo que añadió una innecesaria media hora de presentación de personajes), hizo una campaña viral que te cagas y, finalmente, estrenó su nueva gran mentira: Monstruoso. Ni la historia era interesante, ni la película hacía algo nuevo de un modo novedoso, pero todo el mundo andaba como loco por lo nuevo de J. J. Me gustaría ver qué hubiera pasado con Monstruoso si Lost no hubiera existido. ¿Alguien ha dicho “carne de videoclub”?

Aprende, J. J.

¡Y mañana, la segunda parte de las películas del año! ¡Perros estrellas de cine, agentes secretos, cuartas partes decepcionantes y superhéroes variados! ¡No se lo pierdan!


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[TOP 10] Los peores remakes de la historia (2 de 2)


Y seguimos con el top ten de remakes, algo que en España no termina de proliferar. En parte porque “rehechos” suena a sobras de la cena de ayer y en parte porque no sé quién querría rehacer Vente a Alemania, Pepe. ¡Terminemos de una vez con el sufrimiento! ¿Habrá acertado alguien el número uno? ¿Por qué faltan tantas películas? ¡Así son las listas, amigos! ¡Malas, subjetivas e inexactas!

5-PULSE

Ya no necesitan Petardas.com para ver una orgía como es debido

Pocas veces he visto en un festival de cine un abucheo mayor al que recibió Pulse en Sitges ’06. Y no es de extrañar. Remake de la japonesa Kairo, que cuenta con un buen número de fans alrededor del mundo, Pulse es el Bollycao Dokyo de los remakes. O sea, de un buen material que tiene el éxito asegurado, se han sacado de la manga un producto cutre, hecho en cinco minutos y mucho más publicitado que los dorayakis japoneses. Protagonizada por Kristen “Verónica Mars” Bell y Ian “Boone el que muere en Lost” Somerhalder –ya ven, actores con un pasado interpretativo de aúpa-, Pulse es una película que, supuestamente, da mucho miedo porque, ya saben, Internet nos matará tarde o temprano y nos dejará a todos convertidos en zombies alienados. ¡El horror! ¡Aléjense de las nuevas tecnologías! ¡Todos al campo! Pero donde en Kairo encontrábamos sutileza, terror psicológico (o japonés, que parecen sinónimos si le preguntas a un otakito cualquiera) y una historia que trataba con metáforas obvias pero en las que se podía rascar algo, en Pulse se transforma en un puño americano que nos golpea en la cara sin cesar. Es una de estas películas donde los protagonistas repiten lo que ha ocurrido veinte veces (“¡Oh, dios mío, Jimmy ha desaparecido y ahora sale en esta página web!”-“¿En esta página web?”-“¡Sí! ¡Jimmy, nuestro amigo desaparecido, sale en esta página web!”-“¿Y dices que estaba desaparecido?”) para que el espectador, obviamente idiota, no tenga que hacerse preguntas. Si aun os estáis preguntando si esta película es tan mala como parece, sólo diré una cosa: En esta lista podía haber entrado The ring, The ring 2, Dark water o La maldición, pero al final ha entrado Pulse. Morid por dentro un poco.

4-EL PROFESOR CHIFLADO

¡Eddie Murphy es negro y gordo! ¡Lo políticamente correcto hace que nos ríamos pero poquito!

Hay actores que llenan su pantalla sólo con su ego. Luego, hay actores que se creen que sin ellos, una película no puede funcionar. Luego, están los que crean religiones en torno a sí mismos. Finalmente, está Eddie Murphy. Los más habituales del lugar quizá hayan notado ya que le tengo especial tirria al actor afroamericano, pero no es solo por sus terribles actuaciones en Atrapado en un pirado (¡Ahora Eddie Murphy se desdobla en cuarenta papeles diferentes!), Superdetective en Hollywood 3 (¡Axl Foley en busca del carisma que tuvo en la primera parte!) o Doctor Dolittle (otro remake, por cierto, que manda narices). No. La razón principal de mi aborrecimiento hacia Murphy es que se atreviera a coger El profesor chiflado, la original de Jerry Lewis, la llenara de chistes de pedos, tetash y personas gordas y le quitara todos los golpes de humor de Buddy Amor para transformar al personaje en una parodia de sí mismo. El profesor chiflado moderna es a El profesor chiflado de 1963 lo que un sex shop a un cine de la transición proyectando Nueve semanas y media. Vamos, un despropósito hecho a toda prisa, casi sin guión (¡oh, miren! ¡El protagonista ha vuelto a tirarse un pedo! ¿Es que nunca parará el humor?) y con el único propósito de que el actor interprete dos papeles en uno. Por supuesto, El profesor chiflado 2 no hizo sino aumentar más y más comicidad al asunto: ¡Eddie Murphy interpreta a toda una familia de obesos! ¡Más pedos! ¡Más chistes verdes! ¡Jerry Lewis removiéndose en su tumba como sólo él sabe!

3-EL PLANETA DE LOS SIMIOS

“Helena Bonham Carter, que tiene cara monesca”

Conste que fue mejor de lo que podía haber sido. Podía haber sido una película donde un Cornelius con el pelo liso tapándole el ojo izquierdo intentara suicidarse mientras Zaius, con tijeras en las manos, nos recordara a todos que el verdadero sentido de la Navidad es ser un gótico que te cagas. Bueno, quizá aun así fuera mejor que lo que Burton nos ofreció en 2001: Una película que sólo compartía con la película original el título y el nombre de un par de personajes. Schaffner hablaba de un viaje en el espacio que acababa con un panorama desolador (¡todo había sido un viaje en el tiempo!), pero Burton no sabe de qué demonios está hablando. ¿Es un viaje entre dimensiones paralelas? ¿Es un viaje en el tiempo? Ni lo uno ni lo otro: Es un viaje hacia el interior del lado del cerebro más lento de Tim Burton, ese que rodó La novia cadáver creyendo que iba a hacer Pesadilla antes de Navidad 2 y que hizo este Planeta de los simios creyendo que iba a mejorar la original. La escena en que el protagonista, un Mark Wahlberg más desorientado que nosotros, se postra ante la estatua de un mono presidente, causó conmoción y risas entre el público y todos le perdimos el respeto a Burton inmediatamente, siendo por fin libres de decir lo que siempre hemos pensado: Que no es para tanto. Que es un goticucho de tres al cuarto. Que el pelo le queda fatal. Que Danny Elffman siempre hace las mismas canciones cansinas. Ay, qué a gusto nos quedamos todos. Si al final sirvió para algo la peliculilla y todo.

2-THE WICKER MAN

¡Huye, Nicolas Cage! ¡Que el hombre de paja no coja tu peluquín!

Nos retrotraemos de nuevo al festival de Sitges de 2006, donde, tras nueve días viendo películas sin parar y con vigas de acero en vez de párpados, nos encaminaron a todos a las 9 de la mañana a ver una de las películas más esperadas: The wicker man, el remake de la película de Robin Hardy que, vaya desde ya, es más malo que vender droga a tu abuela y decirle que son pastillas para la tos. El filme británico original es todo un clásico oculto: Una película que, poco a poco, nos iba introduciendo en los rituales de un pueblo en un crescendo que acababa sorprendiéndonos a todos, que nos veíamos indefensos ante el pasar de los hechos. El filme americano, por el contrario, nos hacía desear desde el primer minuto que Nicolas Cage muriera salvajemente. Así que, cuando pasa, ni sensación de agobio ni garbanzos con bechamel: Gritos, alegría y jolgorio en la sala. ¡Cage ha muerto! ¡El bodrio se acaba! ¡Al fin! El argumento es de risa desde el primer momento (una ex de Cage le dice que tienen una hija en común desde hace 14 años, así que Cage se va a una isla super-misteriosa-que-te-cagas a buscarla, ya que sale en sus sueños llenos de fantasmas), pero con una buena dirección la cosa podría salir adelante. El problema es que Neil LaBute, el director, no ha destacado nunca precisamente por su labor tras la cámara. Vaya, la persona cuyo mejor registro es Persiguiendo a Betty tampoco se pueda decir que sea un gran genio, pero es que en The wicker man perdió todo el sentido del ritmo, de la narración y de la dirección de actores. Quizá por ello sea que Nicolas Cage realiza el peor papel de su vida. Sí, amigos. Peor incluso que el de Ghost rider. Y ya es decir. Por cierto, al final me dormí en Sitges. Gracias a dios.

1-PSYCHO (PSICOSIS)

¡Chan chan chan chan! ¡Chan chan chan chan! ¡Chan chan chan chan! ¡Piruuuríi! ¡Piruuurí! (Letra popular)

Eh, chicos, tengo una gran idea. Vamos a coger Psicosis, la original, la buena, y a regrabarla plano por plano, de la misma manera a como la grabó Hitchcock, y a cobrar un pastón por tocarnos las pelotas desgastando el VHS de la película original. Si esto lo hago yo, es un plagio en toda regla, un cero como una catedral en clase y una recaudación penosa. Pero como lo ha hecho Gus Van Sant, entonces es una obra de metacine, una inteligente maniobra que esquiva el comercialismo y que debe ser valorada en su justa medida. Sí, claro. Y de paso, llevándose un par de cientos de miles de dólares al bolsillo por la ocurrencia. Lo siento mucho, pero no termino de comulgar con la idea de “el mejor remake es el que está grabado plano a plano respetando al original y sin aportar nada nuevo”, porque para esto me pongo la película antigua. Ni Anne Heche es Janet Leigh, ni la escena de la ducha está bien resuelta (ese Vincent Vaughn con peluca, desvelando la gran sorpresa de la película), ni los añadidos resultan necesarios (¿Norman Bates masturbándose servía REALMENTE para algo? ¿Dio algo más que asco?) y, en general, resulta el no-va-más de los remakes. Después de aquí, no se puede caer más bajo. Gus Van Sant, púdrete en el infierno. Vuelve a hacer un Indomable Will Hunting ya. So payaso.

¡Y mañana, el preestreno de lo nuevo de Clint Eastwood! ¡Nos desvivimos por ustedes!


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[TOP 10] Los peores remakes de la historia (1 de 2)


Dicen que el juego de moda entre los productores –imagínenselos como divertidos y entrañables señores con chistera y puro en la boca encendido con billetes de un millón de dólares- es muy parecido a los atrevimientos a los que jugábamos cuando éramos críos. La única diferencia es que cambian el “A que no te atreves a levantarle la falda a las niñas” (¡Acoso sexual! ¡Acoso sexual!) por un “A que no te atreves a hacer el remake de Apocalypse now”. Y es que si no, no se comprende la fiebre por el remake que reina hoy en día en la Meca del Cine. Y no sólo me refiero a remakes de otras películas, eh. Que ojalá fuera sólo eso. Pero entre remakes, reinvenciones, adaptaciones (bonita manera de llamar a la expresión “eh, este videojuego mola. Quitémosle toda su molantez y convirtámoslo en algo mediocre”), secuelas y demás, hace meses que no podemos encontrar algo totalmente original en una sala de cine. No, si al final habrá que dar gracias a Judd Apatow por sus tonterías y todo. Total, que este mismo viernes que viene se estrena, en un alarde de originalidad sin límites, la nueva versión de Ultimatum a la Tierra, con Keanu Reeves haciendo de –oh, no puedo creerlo- extraterrestre que pone la misma cara de pan todo el rato. Y en su honor, y en el de los productores de remakes (agradezcanles la lista de hoy –a poder ser con martillos y apisonadoras-), aquí llega el top ten de los peores remakes de la historia, en dos partes. Y conste que me he dejado fuera joyitas como Godzilla, La casa de cera (con Paris Hilton muriendo salvajemente) o The house on haunted hill. Casi nada.

10-LA PANTERA ROSA

¿De dónde sacarán el chocolate rosa para hacer los bollos?

Hum, Peter Sellers hizo un papel fabuloso en las primeras películas de la saga, de Alan Arkin (Inspector Clouseau, de 1968) no se acuerdan ni en su casa y El hijo de la pantera rosa que interpretó el ahora desaparecido de la vida social Roberto Benigni fue un fiasco sin límites. Podríamos terminar aquí con el inspector Clouseau, pero, mejor mirado, ¿por qué dar por cerrada la saga de La pantera rosa si podemos ponerle un divertido bigotito a Steve Martin y obligarle a destrozar una película rompiendo todo el miticismo de Sellers? Ojo, no es que la película sea horrible y espantosa: Es que se carga de un plumazo todo lo que significó la primera Pantera rosa. Chistes más vistos que el video de Matías Prats diciendo “¿Pero esto qué es?” (¡Ja, ja! ¡El inspector Clouseau se ha vuelto a tropezar por decimonovena vez! ¿Cuándo terminará el festival de la risa?), secundarios avergonzantes (unos Jean Renó y Beyoncé Knowles que se deberían dedicar a revisar bien los guiones que les llegan antes de aceptar versiones tan avergonzantes de clásicos tan… clásicos), un Martin que se esfuerza pero sólo consigue caer en el más absoluto de los desastres interpretativos (alguien debería enseñarle de nuevo al pobrecillo lo que significa la palabra dignidad) y, en definitiva, una mezcla que desembocó en un exitazo de taquilla. Sí, amigos, la segunda parte ya está en preparación para el disfrute de todos nosotros. Yipi ka yei. Esperemos que esta vez se acuerden de que las comedias hacen reir y no bostezar. Adelante, Peter, muévete todo lo que quieras en tu tumba, que está acolchada.

9-DOS COLGADOS EN CHICAGO

Tras Dos colgados en Chicago y Dos colgaos muy fumaos, exijo que lo próximo de Jackie Chan se llame Un colgao despatarrao.

Vale que Los visitantes… ¡no nacieron ayer! no era la película más original del mundo (“Dos tipos de la Edad Media aparecen de repente en la actualidad”) y que Los visitantes regresan por el túnel del tiempo es, además de un título que ya suena a aburrido, un bodrio de los que hacen historia (“Dos tipos de la Edad Media vuelven de repente a la actualidad”), pero lo de Dos colgados en Chicago (“Dos tipos de la Edad Media vuelven de repente a la actualidad… ¡¡Pero en EEUU!!”) no tiene nombre. Es para dar un paseo con el equipo creativo, ponerle unos zapatos de hormigón y pegarle un empujón a la orilla del Mississippi. Por imaginativos. Y ya de paso, que les acompañen los traductores del título en España y los que decidieron que Florentino Fernández servía para doblar una película de este estilo. No contentos con copiar uno a uno los chistes de la segunda parte (que, a su vez, copiaban los de la primera), Dos colgados en Chicago añadía americanadas para tener contento al espectador medio del filme. Tranquilo, tío, que esta peli no es francesa. Aquí no comen paté, comen hamburguesas. Oh, yeah, baby. Por suerte, Renó (por segunda vez en este ranking) y Clavier pincharon brutalmente en la taquilla y decidieron no volver nunca jamás por el túnel del tiempo. Gracias, público americano.

8-101 DÁLMATAS… ¡MÁS VIVOS QUE NUNCA!

El videojuego spin-off de la secuela del remake de la película original. Admiro a quien hiciera esta cosa.

Hay dos personas que dirigen Disney, o al menos esa es mi extraña y truculenta teoría. Una se dedica a Pixar y a reavivar la industria en 2D. La otra contrata a Zach Braff para doblar a un pollo, hace secuelas innecesarias y decide que Bolt está mucho mejor ahora que cuando era una parodia del cine negro. Adivinen quién de estas dos personas decidió que realizar un remake en imagen real de 101 dálmatas era una gran, gran idea. Pues eso. Glenn Close hace un papel tremendísimo –la única razón por la que 101 dálmatas mereció la pena-, pero el resto del filme da más vergüenza ajena de lo que todos hubiéramos deseado. Los dálmatas dibujados expresaban más emoción que los de verdad, la historia era tan parecida que todos nos aburrimos en las escenas donde no aparecía Glenn Close y, en fin, arrasó tanto en taquilla que es extraño que hayamos visto 102 dálmatas pero aun no hayamos visto Los aristogatos – ¡Más vivos que nunca! o La cenicienta – ¡Más viva que nunca! Yo les doy un par de años.

7-VANILLA SKY

I LOVE KATIE HOOOOOOOOOOOOLMES!!! I AM NOT GAAAAAAAAAAY!!!

No tengo claro si esta película está en la lista porque se lo merece o por el dolor que nos causó a muchos ver cómo el otrora grande Cameron Crowe (Casi famosos, Conversaciones con Billy Wilder) copió el examen de Amenábar por encima del hombro, y así le quedó. Con faltas de ortografía y manchurrones de bocata de chorizo. Vamos a ver. A los quince años, todos alucinamos en Technicolor cuando vimos Abre los ojos. Guau, increíble. Se entendía tan poco que tenía que ser buena a la fuerza. Y ojo, lo era. Aun a día de hoy sigue siendo la segunda mejor película de Amenábar (con permiso de Tesis, que me parece el único proyecto al que el director le ha puesto verdadera ilusión… y se nota), y un filme notable. Lo que ocurre es que Noriega es mejor actor que Tom Cruise (y ya hay que ser malo para ser peor que Noriega), la Penélope Cruz de 1997 tenía muchísimos más registros que la de 2001, Kurt Russell y Cameron Díaz se pasaron para saludar y leer el par de líneas que tenían y, en fin, se demostró que la cosa, a veces, no se basa en tener un buen guión, sino en saber dirigirlo. Donde el español supo meter emoción, drama e intriga, Crowe metió tedio, aburrimiento y pasotismo. Por suerte, la película se termina y podemos abrazar a nuestro DVD de Abre los ojos con todo el amor que se merece. Que es mucho.

6-EL VUELO DEL FENIX

En busca de la dignidad perdida.

-¡Señor, me temo que hoy por hoy no hay actores lo suficientemente buenos como para hacer de James Stewart y Richard Attenborough! ¡Habrá que cancelar el remake de El vuelo del fénix!
-¿Cómo que no? ¿No está disponible Tom Cruise?
-No, gracias a dios. Tenemos al ex marido de Meg Ryan, si le vale para algo.
-Oh, ¿el tipo de El chip prodigioso? Me encanta esa película.
-Si me permite, señor, me parece que últimamente sólo aparece en cosas como Secuestro o Frequency y…
-¡Nada, nada! ¡Ya tenemos protagonista! ¡Dennis Quaid es, sin duda alguna, el nuevo James Stewart!
-…Si usted lo dice, señor…También ha llamado el hermano de Phoebe en Friends, que últimamente se aburre en su mansión.
-Bueno, pues dale el papel de Richard Attenborough.
-¿Cree que el actor secundario de 60 segundos y Salvar al soldado Ryan puede sustituir a RICHARD ATTENBOROUGH?
-Bien, por qué no. Si me pones al doctor House por ahí, que da mucha risa, casi que te lo agradeceré.
-¿Y qué demonios hacemos con el guión? ¿Hacemos uno nuevo?
-Bueh, paga a alguien para que meta algún “joder” en medio del guión de la peli del 65 y la sacamos directamente.
-¿En serio cree que alguien picará? Quiero decir, el DVD de la peli original está más barato que una entrada de cine y…
-Te queda mucho que aprender, becario… Te queda mucho que aprender…

Y ahora, ¿quién ocupará el número 1 del ranking? ¿Será un remake de una película japonesa? ¿Será quizá alguien calificado por los expertos como maestro del cine? ¡La semana que viene, en Cine Online, los 5 primeros puestos! ¡Especulen! ¡Es una orden!

Y mañana, el dolor llega a vuestras gargantas con CREPÚSCULO: La review.


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TOP TEN: Los vampiros más absurdos de la historia del cine


Todos sabemos que hay tres cosas que mejoran una película, sea esta del género que sea: Zombies, explosiones y, por supuesto, vampiros. Ah, los vampiros. Seres que habitan en las tinieblas, que visten cual goticucho de mala nota con el único interés de parecer cool, que no necesitan ir al dentista ni comprar cremas rejuvenecedoras. De pequeños soñamos con ser vampiros, y de mayores nos damos cuenta de que, en el fondo, ser vampiro es una mierda. Y es que detrás de todo el tema de ser increíblemente increíble, parecerte a Brad Pitt y demás, está el problema de beber sangre y de tener que aguantar lo de estar eternamente vivo hasta que llega el listo de turno y te clava una estaca en el corazón. Pam. Tú, un vampiro currela como el que más, haciendo horas extra para llevar sangre de cabra a casa y que tu mujer-vampiro y tus hijos-vampiros coman y para ahorrar y llevarles al McBlood el sábado por la noche, te encuentras con que una tía con una camiseta que deja muy poquito a la imaginación te pega un estacazo y te manda al otro barrio. Barrio vampiro, claro. Y no creáis que va pidiendo perdón ni nada, la chica. Seguro que luego va a su casa, se toma un Tang de naranja y duerme tranquila sin saber que ha destrozado una vida. O una post-vida. O lo que sea. Trescientos veinte años de matrimonio, al carajo. Tsk. No hay derecho. Luego se extrañan de que los vampiros tengan ansias de venganza. Lo que ellos no saben es que los humanos aun queremos vengarnos de ellos por estos diez escarnios que nuestros ojos han tenido que soportar. Con todos ustedes, el top 10 de los peores vampiros de la historia del cine.

10-BLADE

Payo, dame argo, que tengo una navaja y estoy mu loco

Hola, soy Wesley Snipes, y el argumento de cualquiera de estas tres partes realmente no le importa a nadie. De hecho, dudo que nadie salga de la sala sabiendo qué demonios ha pasado más allá de que tengo gafas de sol, ropa de cuero y soy un vampiro que mata vampiros. Oh, yeah. A años luz de sus mejores aventuras en Marvel (que tampoco son demasiadas, para qué engañarnos), el chupasangres que anda a la luz del día y es capaz de saltar a cámara lenta, ponerse las gafas de sol y caer en la pose más cool de la historia, todo en medio segundo se estrenó en el mundo del cine con una película sobrevalorada pero que aun se podía ver. Guillermo del Toro dirigió Blade II con gran acierto (es, de calle, la mejor de la saga), mientras que Blade: Trinity es algo que muchos aun estamos tratando de quitar de nuestras retinas con espátula. Por su pose innecesariamente chula, su historia tirando a inexistente y ese Wesley Snipes que, en cada entrega más, pone sonrisita y saca la mano para cobrar el cheque e irse a su casa, la saga Blade se merece este puesto número diez.

9-BUFFY CAZAVAMPIROS

Dios Wheddon

Años antes de la impecable –salvando las dos primeras temporadas- serie sobre la Cazadora, Joss Whedon, el autor del que no puedes decir que hace cosas no tan buenas a veces, escribió el guión de una película sobre el mismo tema. La diferencia está en que, donde la serie triunfa y marca un hito en la historia de la televisión (para los que no se lo crean: Hush y Once more with feeling. No hace falta decir más), la película repele, aburre, cansa y hace que los ojos sangren. Si no la habéis visto, bastará con que sepais que Buffy tiene dolor de estómago cada vez que se acerca un vampiro (¡) y que todo lo que se cuenta en la serie sobre su pasado (que si quemó el gimnasio, que si sus padres se separaron…) aquí no tiene repercusión. Vampiros mal hechos, historia tipicorra y sin el humor típico de Joss (dicen que le cortaron un 75% del guión original…lo que explicaría el dolor de tripa cuando se acerca un vampiro) y, en definitiva, un filme que se puede ver como curiosidad por la presencia de Hillary Swank (la actriz que nunca debió ganar ni un premio en su pueblo y ya va para tres Oscar), Rutger Hauer y Donald Sutherland. Y por ser el intento fallido de crear algo tan grande como posteriormente fue el Buffyverso.

8-LOS VAMPIROS DE UNDERWORLD

Ser vampiro te obliga a llevar traje apretado y poner cara de estreñimiento. Por eso nadie quiere ser vampiro.

Ya de principio la cosa no pintaba demasiado bien. Más que nada porque un argumento tan de videojuego malo como “hay vampiros que luchan contra hombres lobo” es más propio de Uwe Boll que de Alfred Hitchcock, vaya. Y ya si te tienes que enterar del argumento por las revistas porque a la hora de verla no te has enterado ni de un pijo, peor señal aun. Underworld es como un videoclip neofuturista: Sabes que lo que estás viendo es espectacular (o un intento de serlo), pero no sabes ni por qué, ni quién es quién, ni qué demonios está pasando. Cuando te enteras de que los vampiros son esos tíos que llevan capas de cuero y parecen extras de Matrix, no sabes si llorar o reír. Ay, si Drácula os mirara se revolvería en su tumba rellena de ajo. Sigh. De momento, Underworld 2 sólo hizo que todo empeorara salvajemente, por culpa del intento de crear un universo alrededor de una historia tan soberanamente idiota. Underworld 3 (que, en el mejor estilo de Hollywood sin ideas, será una precuela) está por estrenarse y hacer que todo pegue un bajón aun mayor. Si es posible.

7-LESLIE NIELSEN (DRACULA, UN MUERTO MUY CONTENTO Y FELIZ)

En 1995 aun nadie controlaba el Photoshop

Dejando aparte el maravilloso título español, obra de uno de esos genios que nunca serán reconocidos, Leslie Nielsen hace de Leslie Nielsen en una película de Mel Brooks haciendo de no se sabe muy bien qué. Quiero pensar que durante el rodaje (todo él), Brooks dirigía con una cinta en los ojos que, además de impedirle dirigir, le impidió leer el guión antes. Y es que, lejos de ser una inteligente parodia sobre el cine de vampiros, Drácula: Un muerto muy contento y feliz se podría resumir en “Va Leslie Nielsen, se pega golpes vestido de Carnaval y cuenta chistes de tetash”. Para olvidar.

6-EL PEQUEÑO VAMPIRO

Qué apropiado. Tú peleas como una vaca.

Lo reconozco: Quizá no merezca estar aquí, y lo sé. Pero como un fan de la saga de Angela Sommer-Bodenburg, el ver a un vampiro con un look sacado directamente de 1983 (¡esos pelos! ¡esa cara! Pero si parece David Bowie con unos años menos…) y a un niño con gafas prototipo perfecto del nerd que merece ser machacado sin piedad ya me causa pavor. Si a ello le sumamos que tiene tanto que ver con los libros como una naranja con un pepino (por el amor de dios, no sólo hay vacas volando: Esa es su mayor baza para entretener. Vacas volando. Joder, qué risión), llegamos a la conclusión obvia: El pequeño vampiro ensalza el valor de la amistad, mete a la fuerza buenos sentimientos en los niños y da un paso más para ilegalizar las adaptaciones a película de libros famosos. Por justicia. Por no más vampiros a lo David Bowie en pleno 2008.

5-LOS VAMPIROS CHINOS (ROBO VAMPIRO)

¡Los vampiros saltarines atacan de nuevo!

Es difícil explicar Robo vampiro sin que suene a chufla. Digamos que cuenta la historia de unos narcotraficantes chinos y otra de un policía convertido en robot que lucha contra vampiros chinos que pegan saltitos sin ningún tipo de relación una con la otra. Uno puede pensar “bueno, no pasa nada. No puede ser tan terrible e inconexo”. Hasta que lo ve. Y descubre que es como ver Casablanca y Tu madre se ha comido a mi perro en una misma película, pegadas unas escenas con otras con calzador. Ni el robot se encuentra jamás con los narcotraficantes ni los vampiros chinos causan otra cosa que no sea descojonamiento general. Sólo por la escena arriba reproducida merece la pena echar un vistazo a la clase más Z desde Sevillian Deadhunter Zombies. Toda una lección de cómo no coger una cámara para rodar lo primero que se te pase por la cabeza, amigo amateur.

4-LESTAT (LA REINA DE LOS CONDENADOS)

Si metieran un vampiro en Física o Química, sería así

¿Recordáis Entrevista con el vampiro, la notable película en la que se nos ofrecía una visión vampírica diferente a la usual? ¿Sí? Entonces supongo que tambien recordaréis que la saga de Anne Rice aun contó con otra adaptación cinematográfica, la terrible La reina de los condenados, que juntaba dos libros en una película y nos dejaba con la boca abierta a todos los que jamás nos hubiéramos acercado a uno de ellos. Y, ya de paso, nos dejó sin ganas de hacerlo. En esta película, Lestat despierta y se vuelve el líder de una banda de rock formada por vampiros (¡), algo que no le hace gracia a la reina de los vampiros, que se lanza a por él. A partir de aquí, hay fornicamientos varios, sangre a borbotones y una falta preocupante de guión. A destacar la descaracterización de Lestat, ahora interpretado por el sosísimo Stuart Townsend (Dorian Gray en La liga de los hombres extraordinarios) y por una cantante hip hop que, de no haber muerto justo antes de hacer el filme, hubiera sido acribillada por su horrenda actuación. Hablo, obviamente, de Aaliyah. Atrévete a meterte con Aaliyah y serás asesinado por un grupo de fans con posters de La reina de los condenados en las manos. Y nadie quiere morir así. Yeks.

3-DRÁCULA (VAN HELSING)

[Inserten broma sobre portadas de heavy metal #34]

El tercer puesto de esta criminal lista es para un clásico entre los clásicos, Drácula, en, probablemente, su peor papel jamás realizado en una película. Van Helsing, interpretado por Hugh “Lobezno” Jackman, ya no es más el doctor que investigaba a Drácula. No. Ahora es un tipo que se codea con el monstruo de Frankenstein, el Hombre lobo (incluso llega a convertirse en uno, dios sabe para qué) y Drácula haciendo liosas filigranas con sus caballos voladores transilvanos. Hay que ver Van Helsing para comprender el por qué de este tercer puesto: Nunca antes una pelea fue tan pésima como la de Van Helsing/Hombre Lobo contra Drácula. Nunca antes Drácula tuvo tan poca importancia en una película. Nunca antes una muerte fue más ridícula que la última. Nunca antes una película consiguió que me riera de principio a fin pretendiéndolo menos. Van Helsing y su Drácula tenían que aparecer por aquí tarde o temprano. Algún día, cuando tenga fuerza de voluntad, jugaré al videojuego. Por suerte, aun queda mucho para que eso pase.

2-BRACULA

¿Te das cuen?

¡Eres un fistro sexual! ¡Un pecador de la pradera! ¡Que naciste con los Dolores! ¡Jarl, ese caballo que viene de Bonanza! Los que nunca entendimos dónde estaba la gracia de Chiquito de la Calzada (por mucho que no sólo le respete, sino que le admire con locura) disfrutamos de lo lindo viendo como Aquí llega Condemor contaba con una secuela aun peor (sí, es posible) que contaba con chistes aun mas malos, una versión musical de la ópera Carmen (Soy un fistro, soy un vampiro, es un fistro, es un truhán), un final en el que Brácula desaparecía cuando le clavaban un zapato en la boca (sí, qué más da) y una dirección artística que parecía sacada del peor festival del orgullo gay jamás realizado. A la hora de hablar de ella en Internet y con los colegas, no os olvidéis de decir las frases “Es que no sé que se esperaba la gente” y, sobre todo, “Tanto humor inteligente y la gente se está olvidando de reir”. Quedaréis genial a pesar de que Brácula siga siendo uno de los mayores truños sobre el planeta Tierra y de que llegara justo después de que se acabara la Chiquitomanía. Una pena, por la gloria de mi madre.

1-CREPUSCULO

Joder, Spiderman, tío… ¿cuántas veces te he dicho que no vayas por ahí sin máscara? Tsk.

No sé ni cómo se llaman sus protagonistas, ni de qué va, ni por qué ha vendido tantos libros. No lo sé. Soy un ignorante crepusculiano. Pero las pintas que me llevan, las miradas de “somos almas perdidas que molamos más que tú” y la repercusión mediática que está teniendo la cosa esta, hacen que se lleve el número uno de los vampiros más absurdos que ha dado la historia del cine. Probablemente inmerecido, eso aun no lo sé (y tú tampoco, ¡oh, astuto lector!), pero ya que este ranking ha sido en su honor, en honor de los 100 millones de dólares que ha recaudado en un par de días y en honor de la crítica del miércoles que viene (por la que ya salivo), vamos a dejarles. Por lo menos que sean número 1 en algo que no sea en taquilla y en Sagas Que Habremos Olvidado En Cinco Años.

Mañana os cuento Quantum Of Solace. Que también tiene tela.