El cine que estabas esperando

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El ranking del año (1): Los bodrios


¿No estáis hartos de las típicas listas que se hacen a final de año? Que si las noticias más importantes, los romances más sonados, los zappings más supuestamente graciosos que-te-cagas, los videojuegos favoritos de los redactores de Try again, los peluches más bonitos del mundo mundial… Cada año igual. Cada año más pesados. Cada año todos pasamos más y más de las listas, ignorándolas por igual. Dios, como odiaría tener que hacer una lista del estilo. ¡¡Y sin más preámbulos, con todos ustedes, la lista de lo peor y lo mejor de 2008!! Empezando, como no podría ser de otra manera, por los mayores bodrios que han dado en caer en nuestros cines. Por supuesto, no incluímos ni las películas vistas en festivales (Sitges, FANT, etcétera). Más que nada porque si no esto sería una lista interminable. ¡Vamos allá! Aunque todos sabéis cuáles van a ser las dos películas ganadoras (porque son las ganadoras en todas las listas del mundo mundial, más que nada), ¿cuál será la tercera? ¡Tensión! ¡Intriga! ¡Dolor de barriga!

37-10.000: Roland Emmerich, el mismo que tan pronto te hace un Stargate como un Godzilla, filmó una película en la que mezclaba la prehistoria con el antiguo Egipto, dinosaurios con humanos y se pasaba los libros de historia y el sentido común del espectador por el mismo sitio por donde se pasó todo lo que sabe sobre movimientos de cámara y montaje (que es poco, todo sea dicho). Total, que nos queda un filme al que se le queda corta la palabra “mediocre”. 10.000 fueron el número de personas que se salieron de mi cine antes de que acabara la película. De verdad.

36-Speed racer: Los Wachowski, antaño artesanos de la saga Matrix (de las que, como todos sabemos, sólo valían la pena la primera parte y los cortos animados), decidieron que la mejor manera de adaptar una serie camp sobre corredores de Fórmula 1 pseudo-futuristas que contaba con un corredor misterioso, un niño y un mono era… no cambiar un ápice. Así, todos vimos con estupor como un niño y un mono se convertían en las improvisadas estrellas de una película con un estilo visual tan novedoso como innecesario, con un guión al servicio de los efectos especiales (¿cuándo aprenderán? ¿cuándo?) y más bochornoso de lo que cabría esperar. Para olvidar.

El mono fue lo mejor adaptado. Sin duda.

35-Crepúsculo: Un libro cuyo éxito internacional sólo puede explicarse mediante la hipnosis colectiva. Una directora con menos talento que Ed Wood. Unos actores que podrían haber sustituidos por bonitos jarrones decorativos. Unos vampiros que no muerden, que brillan a la luz del día y se enamoran de humanas con serios problemas para relacionarse. Una película taquillera hasta las trancas que ha venido a engordar la desproporcionada cuenta corriente de Stephenie Meyer. Otro gran bodrio de este año. Y vamos tres.

34-Los crímenes de Oxford: Alex de la Iglesia es ese director gordo y divertido que sabe hacer blogs muy bien pero parece que está perdiendo su toque a la hora de rodar. Primero con estos Crímenes de Oxford y luego con la fallidísima Plutón BRBnero (en serio, ¿qué demonios era eso? ¿O qué intentaba ser?), De la Iglesia ha dejado de ser el director estrella e infalible que era antaño (recordemos: La comunidad, Muertos de risa, Crimen ferpecto…) y se ha dedicado a hacer películas cuyo sentido se pierde en la trama y que parece tan impersonal como cualquier bodriete de Ron Howard. Los crímenes de Oxford es, sin duda, la obra más cara de Alex de la Iglesia, pero, sin duda, es también la confirmación de que nadie es perfecto. Ni detalles interesantes tenía.

33-4 meses, 3 semanas y 2 días: Eh, chicos. Vamos a hacernos los interesantes viendo esta película. Me han dicho que tiene un plano en el que un pie sale desenfocado durante cinco minutos para representar el dolor femenino (¿que por qué un pie desenfocado y no una lágrima? Bueh, se nota que no eres un lector de Cahiers du cinema. Tú no sabes). Una historia sobre aborto, violaciones y drama, mucho drama, conforma la película que marca el número uno de las revistas culturetas del mundo mundial. Los que comemos palomitas en el cine y no confundimos “pretenciosidad mal realizada” con “metáforas atrayentes” tenemos en 4 meses, 3 semanas y 2 días uno de los filmes injustamente más sobrevalorados del año. Me lloverán críticas, pero qué le vamos a hacer. Lo pretencioso no va conmigo.

No se mira en el espejo: Contempla su fragilidad como mujer, impotente ante las vejaciones machistas. Le encanta al ministerio de igualdad.

32-El incidente: La carrera de Shyamalan va para abajo. Después de la sobresaliente El sexto sentido (aun su mejor película) y la notable El protegido, llegaron Señales (entretenida, para qué vamos a negarlo) y El bosque. Y ahora, después de su época de oro y de plata, parece haber entrado en su época de mierda. Con perdón. Pero es que no se pueden explicar de otra manera La joven del agua y El incidente, dos películas realizadas con la única intención de hacer huir a sus antiguos fans (wow, una película en la que un niño-vidente descubre chorradas de una antigua civilización mirando cajas de cereales y un filme en que los árboles asesinan a las personas. Dadme más). ¿Que si El incidente tiene buenos momentos? Bueno, el inicio es potente. ¿Que si El incidente merece la pena? Tanto como hacer rebotar una pelota en la pared de tu cocina durante horas. Shyamalan, majete, dedícate a los finales sorpresa, anda.

31-I’m a cyborg (but that’s OK): Alguna vez hemos hablado del movimiento “si es asiático es exótico, y como es exótico es una obra maestra” impulsado por Kim Ki-Duk, Wong Kar-Wai y Hayao Miyazaki. Sí, es cierto que han hecho buenísimas películas los tres, pero no todo lo que tocan es oro. A ver si ahora va a haber rey Midas por el mundo y no nos hemos dado cuenta. I’m a cyborg forma parte de este movimiento. Siendo una película mediocre en su planteamiento y fallida en el resto de su metraje, los cinéfilos de bombín y pipa la han dejado como una fabulosa obra maestra. Park Chan-wook, el autor de la sobrevalorada trilogía de la venganza firma una película que ni sorprende ni emociona: Es la mediocridad personificada. Con todo, los efectos especiales son soberbios en las tres o cuatro escenas que se quedan grabadas en la mente y brillan por su ausencia en el resto de la película. Tanto como la emoción de Chan-wook, que se va perdiendo un poco más en cada minuto que pasa.

30-Vicky Cristina Barcelona: Me copio a mi mismo, en El blog de Randy: Esta es Vicky. Y esta es Cristina. Y son la leche de diferentes, porque te lo explica la voz en off, una voz en off que no tiene justificación alguna en la película pero que queda la mar de interesante. Vicky y Cristina van a pasar el verano en Barcelona, porque si no el título no es correcto. Vicky se va a casar con el amor de su vida dentro de poco y Cristina es una viva la virgen que no sabe qué hacer con su vida. Llegan a Barcelona y allí conocen a Javier Bardem. Ya saben, Ramón Sampedro. El actor que nunca hay que decir que lo hace reguleramente so pena de ser expulsado de España. Diremos que aquí pone cara de pan de manera maestra. Creo que una vez a lo largo de la película le vi poner una expresión, pero no estoy seguro del todo. Si encima de ser Javier Bardem pusiera expresiones faciales y supiera actuar, sería el actor perfecto. Y ya está. A partir de aquí, Allen coge su MiniDV, graba lo que pilla por Barcelona (¿la Generalitat? ¡Fabuloso! ¿las Ramblas? ¡Fabuloso! ¿un banco al lado de un McDonalds? ¡Soberbio!) y los críticos españoles cagan pepsi-cola. El resto del mundo, queremos coger una cuerda y colgarnos para no tener que ver Roberto Pepe Oviedo. Dadle una subvención a Allen y una demencia senil y ya veréis.

Os acabo de espoilear la película

29-Sweeney Todd: Tim Burton quería hacer un musical y no sabía ni por donde empezar. Y qué quieren que les diga, se nota. Si sales de una película repleta de canciones y sólo puedes recordar un poco de la letra de una y “más o menos” la musiquilla de otra, es que algo falla. Entre que la historia se podría haber contado igual (perdón: mejor) sin canciones constantes, que Johnny Depp hace de Johnny Depp dirigido por Tim Burton (ya sabéis: Gótico-que-te-meas con el que las quinceañeras llenan sus carpetas), que el director está más pasado de vueltas que cuando hizo El planeta de los simios y que las canciones son más sosas que el último disco de Miguel Bosé, Sweeney Todd es un intento de que el director gótico por excelencia vuelva a lo más alto… sin conseguirlo en ningún momento. Hala, vuelve a intentarlo con Alicia en el país de las maravillas. O con la chorrada que venga después.

28-Prime time: Acogida con un clamoroso pitido en el festival de Sitges, Prime time, sin ser la peor película de la historia, como se decía por allí, es un filme paupérrimo, con una metáfora sobre la televisión tan obvia como innecesaria y mal llevada. La crítica de turno sobre Gran hermano ha sido este año la de Dead set, serie británica sobre zombies en medio de un reality, y no la de Dead set. En general, este año las series de televisión le han pegado un buen repaso al cine. Prime time es una especie de lugar de purgatorio futurista para criminales que no interesa ni atrae mas que a neófitos en esto del cine que se excitan con poca cosa. Los decorados son sencillísimos, los actores parecen recién salidos de Estudio de ídems y el único interés radica en un giro de guión que uno se huele desde el primer minuto. Luego se quejan de que el cine español va mal. Normal, con semejante despropósitos.

27-Monstruoso: J. J, el director definitivo, cogió una cámara de estar por casa, le añadió un par de cosillas con el AfterEffects, se inventó la historia de un monstruo que destrozaba Nueva York, se dio cuenta de que no le daba para una película (por lo que añadió una innecesaria media hora de presentación de personajes), hizo una campaña viral que te cagas y, finalmente, estrenó su nueva gran mentira: Monstruoso. Ni la historia era interesante, ni la película hacía algo nuevo de un modo novedoso, pero todo el mundo andaba como loco por lo nuevo de J. J. Me gustaría ver qué hubiera pasado con Monstruoso si Lost no hubiera existido. ¿Alguien ha dicho “carne de videoclub”?

Aprende, J. J.

¡Y mañana, la segunda parte de las películas del año! ¡Perros estrellas de cine, agentes secretos, cuartas partes decepcionantes y superhéroes variados! ¡No se lo pierdan!


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Camp (pop) rock: ¡Disney ha vuelto! ¡Y en forma de Jonas! (1)


Lo malo de las modas es que el populacho tiene que aceptarlas: Cuando te las meten hasta por las orejas sin que nadie haga nada por hacerse fan, es que algo falla. En el primer High school musical, fue la gente la que decidió que esa película merecía tener hasta su propio rollo de papel higiénico con la efigie de Zakefron y la Chica desnuda. Ya en el segundo dieron por hecho que necesitábamos tener cerca nuestro los diarios secretos, las novelas, las camisetas y los tampones de los protagonistas a los que encumbramos tras la primera –y vital- aventura en el East High. Pero los de Disney dieron por hecho que no nos valía con un merchandising exagerado de High School Musical: Era necesario crear otras estrellas de la nada y anunciarlas haciendo parecer que eran estrellas aunque realmente tuvieran de estrellas lo que yo de churrero. Así es como nacieron los Jonas Brothers (que sí, que tendrían un par de discos antes de que la Disney los fichara y fueron nominados al Grammy, pero no le quiten veracidad al artículo, maldita sea). Y, después de tratar durante años de triunfar en España, llegó Camp rock. Y hasta las octogenarias con alzheimer se acordaron de Camp rock. No era difícil: Televisión, librerías, jugueterías y tiendas de la Rosa Negra se llenaron de un poster hecho por un becario con conocimientos limitados de photoshop en que una chica gritaba al espectador mientras un grupo de emos tocaban la guitarra y hacían el imbécil por detrás. No lo nieguen. Nadie tuvo ni maldita gana de ver la película nunca. Pero para que puedan vivir tranquilos y chulearse en la cena de Navidad frente a su sobrina histérica de catorce años, aquí tienen el resumen de Camp rock. ¡Y la vida no volverá a ser igual! Bueno, de hecho sí, pero a quién demonios le importa.

Mitchie se despierta de su cama de una manera inusual (por llamar de alguna manera a “de forma totalmente antinatural mete un CD pirata en el portátil sin salir de las sábanas y cuando empieza a sonar música sonríe como una maniaca”) y, con una música pop a lo Avril Lavigne (o sea, “soy punk y a la vez muy inofensiva. ¡Padres y niños unidos al fin!”) empieza a maquillarse, que es lo que deben hacer en EEUU para ir al último día de instituto en vez de andar por los pasillos con las legañas en los ojos musitando “mñbñbños días”. Como llega tarde al insti, y no es tema de hacer demasiadas cosas, se cambia de ropa mil veces para al final quedarse con la más super-casual-de-la-muerte, mira su cuaderno de canciones, toca una de ellas al piano y cantando en un micro (literal. ¿Quién no se ha puesto a cantar con su piano cuando llega tarde al instituto? ¿Eh? ¿Eh?), se prueba gafas de sol mientras pone morritos al espejo (atención, no de cualquier manera: Nuestra querida Mitchie tiene tres gafas de sol, UNA ENCIMA DE OTRA. Esta niña es tonta), toca la guitarra con la misma destreza que un manco y ya, si eso, coge su libreto de canciones, su bolso y la mochila –se ve que en EEUU no tienen tantos libros de texto como nuestros estudiantes- y se larga de casa. Dios Santo. Espero que se levante a las cuatro de la mañana para que le de tiempo a hacer todas sus chorradas con buen ánimo. Antes de salir de la habitación, sonríe a lo Joker, para que todos veamos lo feliz que es. Y ahora, en el desayuno entre la hija pija y la madre progre, ya va siendo hora de fijarnos en la sutileza de la película. Una sutileza que nos sacude en el ojo con tanta fuerza que apenas vemos venirlo.


Desayuno familiar alegre y feliz

Joder, pues para querer ser puntual he llenado un párrafo entero con tus chorradas de antes del desayuno, no es por nada, Mitchie. Maja. A destacar la mirada de reprobación pero-no-demasiado de ambas (“Oh, lo tiene todo”-“Menos modales”, conversación a la que le falta un “Ay, es un chico duro que va contra la ley, ojalá me le encontrara en el campamento de rock este verano”-[suspiro de ambas]) y el drama de la pobre chica. O sea, ¿tienen para comprarle un portátil, un piano, un micro y una guitarra, así como tres pares de gafas de sol y miles de vestidos pero no tienen para llevarla a un puto campamento? Sí que deben estar caros hoy en día, sí. Eso o la crisis acecha más de lo que todos pensábamos, vaya. Por cierto, me encanta que Mitchie intente convencer a sus padres progres pegando folletos en el aspirador. Supongo que cuando quiso el portátil fue pegando folletos de MediaMarkt en el espejo del baño, siguiendo esa lógica. En fin. Qué desgracia, pobre Mitchie, que no puede ir al campamento de rock. Por mí la película se acabaría aquí, conste. Pero la imaginación de los guionistas, sigh, no tiene rival.

Así, Mitchie se resigna y, en el instituto, tira los panfletos de Camp rock (¡oh! ¡qué descorazonador!) y se encuentra con una amiga que ha sacado matrícula de honor en mandarín (como todos sabemos, algo tan necesario para el día a día como las matemáticas o la biología). Hablan, nos enteramos de que Camp rock es el campamento para todo el que quiere ser alguien en el mundo de la música (no, ¿en serio? Jamás lo habría deducido. Gracias, Mandarina) y, como quien no quiere la cosa, pasamos del instituto por la mañana a la casa de Mitchie por la noche, donde nos enteramos de que además de estudiar… ¡trabaja en una tienda de hamburguesas! Wow, esta chica lo tiene todo. A mi no me quieren coger ni en una de estas, oigan. Bueno, los padres se hacen los guays con su sonrisa patentada en los EEUU (“Oh, díselo tú”-“No, tú”-“No, tú”) y le confirman que va a ir a Camp rock a cambio de que trabaje en la cocina con su madre. ¿Qué? ¿Que es el mismo argumento que el de High school musical 2 pero con música en vez de, uh, música improvisada? ¡Falacias! ¡Falacias y más falacias! En fin, llegan al Camp rock y allí nos damos cuenta de una de las condiciones indispensables para entrar.


Llegada a Camp Rock

Ser completa y absolutamente gilipollas, tocar la batería en el autobús y moverte como si te hubiera dado un calambre genital. Ahora entiendo que nuestra Mitchie no pudiera entrar antes. En serio, ¿la gente no debería estar conociendo a otra gente en vez de bailando breakdance a lo años 90 y apoyándose en limusinas con cara de pocos amigos? ¿Es que nadie es tímido en ese campamento y todos tocan la batería en el autobús? Dios santo. Bueno, Mitchie se instala con la madre y aparece el Monitor, tipo que empieza a chulearse de haber tocado con Mick Jagger y los Aerosmith. Tristemente, no se le debió pegar nada, porque lo más parecido a los Aerosmith que veremos en el filme será un poster a lo lejos. Y gracias.

En fin, el idiota de las baquetas sigue haciendo de las suyas, ahora tocando maletas en vez de autobuses (el día que le den una batería de verdad no va a saber qué hacer), y Mitchie se tropieza con Sharpay 2, la mala pija de turno que quiere triunfar por encima de los pobres que no merecen estar ahí. O sea, Sharpay con otro tinte de pelo y la cirugía estética aun reciente. Por suerte, Mentón Girl, una futura productora musical, se acerca a nuestra protagonista para avisarle de que Sharpay 2 es muy mala y su madre es famosa que-te-cagas. Fíjate tú, no lo he deducido cuando la he visto salir de la limusina ni nada. Y en estas, la señora que quiere parecer moderna pero no lo es hace aparición. Nada os puede preparar para su aparición estelar. Os prometo que nunca antes, a excepción de alguna gala de los Goya, habíais visto algo tan forzado.


Soy Diddy Du

¡Lo tiene todo! “Hola, panda”, el idiota de las baquetas, un grupo de rap chachi piruli (si me lo dijeran, me creería que este par son los artífices del “Sólo con condón, sólo con coco” que asola nuestra televisión. Oh, yeah, gozo con condón, molo, mongol), un cántico sectareo que nadie entiende (¿qué demonios dicen? ¿Moisist? ¿Qué demonios es eso?), una cuarentona poniendo poses de hip-hop (o algo así, vaya) y el aviso de que habrá una Final Jump, que debe ser como el torneo del final de High School Musical. Así que, si mi intuición no falla, intuyo que Mitchie tiene las de ganar junto con el guaperas de los Jonas Brothers, Mentón Girl y el idiota de las baquetas. Ese es posible que no, vaya. Dudo que nadie le aguante mucho más allá del primer día de campamento. En fin, el guaperas de los Jonas Brothers, JB, no quiere ser profesor del campamento a pesar de que hace unos años su grupo naciera en Camp rock (“Aquí fue donde Connect 3…conectó”. Que alguien mate al guionista de mi parte, por favor) y de que sea sobrino del Monitor, y sus hermanos –el tonto y el listo- tienen que ayudarle. Jo, tío, no seas tan radical, no digas palabras malsonantes, tronco.

Sea como sea, se queda en el campamento y promete grabar un dueto con el ganador. ¿Alguien adivina quién será? Oh, bajad todos la mano, era una pregunta retórica…y lo hemos respondido en el párrafo anterior. Mientras, Mitchie hace hamburguesas en la cocina y, mientras, ve cómo Sharpay 2 ensaya y ensaya para ganar. Oh, esa maldita. Nació sin talento natural y tiene que esforzarse para conseguir cantar bien. Hija de puta, espero que pierda brutalmente. El esfuerzo no está bien visto en Camp rock. Mitchie, triste por tener talento natural, se sienta al piano y empieza a tocar justo cuando, oh casualidad de casualidades, pasa JB por allí y escucha sin ver quién canta. Y, por supuesto, se queda prendado. Oh, guau, una canción. Nunca había oído nada parecido. Esa misma noche, y sin motivo aparente, todos cantan y se coreografían perfectamente (cantan con arreglos vocales y todo, oigan. ¿Quién necesita un ordenador para distorsionar la voz? Todos sabemos que en Camp rock son capaces de hacerlo vocalmente. Por qué no), como para llenar diez minutos de película con canciones. Mitchie se encuentra con Sharpay 2 y, como no podía ser de otra manera, miente para intentar ser popular. Pero no podía decir que su madre es vocalista en una orquesta de pueblo, no. A lo duro.


¡Se hace amiga de la mala!

Venga, va. Y mi abuelo era Frank Sinatra, no te jode.

La semana que viene… ¿se dará cuenta Mitchie del valor de la amistad con Mentón Girl? ¿Seguirá cocinando hamburguesas? ¿Se enamorarán cantando JB y ella? ¿Se dará cuenta de que no hay que hacer tantas cosas cuando llegas tarde al instituto? ¿Explotarán los Jonas Brothers y todos gritaremos y aullaremos de felicidad? ¡Todo esto y mucho más en la segunda parte de Camp rock! ¡Viva el heavy, colegas!


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Obras maestras: Os carrinhos 4 (2)


Y es hora de continuar con las trepidantes aventuras de Mate 2, Relámpago McKing y compañía. ¿Son eso que oigo gritos de dolor? ¿Es eso que veo lágrimas? ¡Blandos! ¡Video Brinquedo se merece mucho más!

El episodio siguiente a Gasolina GENIAL! es Mate 2 escocido (Kombo esquecido), que ya nos promete aventuras y diversión a la altura del primero. Como algún día aparezca un traductor de portugués en Cine online, no sabré donde meterme. En fin, la cosa es que Mate 2 y Relámpago quedan para recibir a los padres del primero, que van por primera vez a la ciudad de Rodópolis. Los guionistas tienen una manera sutil e inteligente de introducir personajes nuevos. O sea: “Vienen mis padres, voy a ir a recogerlos”-“Vale, voy contigo”. Impresionante. Que aprendan en Aída, que seguro que la introducción de la hija es más forzada si cabe. ¿Preparados para conocer a los padres de Mate 2? ¡Si conocer a los padres de vuestra pareja ya fue un paso por el que sentisteis terror, preparaos para conocer a Pa y Ma Mate!

Oh, dios mío. Me acabo de dar cuenta de algo. Si Mate 2 lleva una grúa a su espalda y el padre también lleva una grúa enorme PERO la madre no tiene nada… ¿significa eso que…? Oh, dios mío. De pronto quiero morir muchísimo… Y lo peor es que mi idea no se alejará tanto de la realidad en las oficinas de Video Brinquedo (“Eh, ¿cómo podemos enseñar que una grúa es hembra y otro macho?”-“Ponle una pedazo de p***a gigante”-“¿Y si ponemos una grúa fálica, por eso de aparentar?”-“No me convence, pero bueno”). Nunca podré mirar a Mate 2 a los ojos nunca más. Y a la espalda ni te cuento. Como sea, el padre tiene sombrero y es la única diferencia que tiene con su hijo, la madre un lazo gigante y gafitas. Haría muchos chistes al respecto, pero lo de las grúas puede con todo.

Pa y Ma se encariñan con Relámpago (que, todo sea dicho, no tiene una grúa gigante a la espalda. Ejem) y anuncian que se van a quedar una semana. Y todos sabemos lo que es una semana con tus padres durmiendo en tu casa: Una semana que desearías que hubieran sido día y pico. Y, sin dejarnos respirar, Os carrinhos 4 nos ofrece, con toda su CRUDEZA habitual, ¡un atropello con víctimas! Impacto TV, prepárate. Aquí hay carnaza.

Vamos, que el taxi bizco no mienta. Esto ha sido ir a posta contra el tonto del pueblo, y punto. Pero no sólo eso: Es que además el coche no iba a más de 20 por hora. En fin, tras el efecto tan bien logrado –y para nada alargado innecesariamente- de Mate 2 flipando en colores, todos se paran a hablar con Pizco, el taxi bizco y descubren que Mate 2 sufre de amnesia. Antena 3 haría un dramón de todo esto y lo emitiría después de comer. Aquí ponen una divertida musiquita. Ja, ja, qué gracia, no se acuerda de quién es su amigo. Y todos ríen.

Todos van al médico (excepto Pizco, que marcha a dar parte a la aseguradora, supongo, y es sustituido por la novia rosa de Relámpago), ofreciéndonos la impagable imagen de Mate 2 con la boca abierta siendo examinado por un coche de la Cruz roja. Esto en Cars no salía, no. El médico anuncia lo que todos sabíamos, que el bicho tiene amnesia, y que la memoria puede volver en cualquier momento (recurso argumental para los malos guionistas número 536). Total, que intentan que recobre la memoria, pero no hay manera. Sin saber muy bien la razón (qué queréis, mi portugués es limitado por no decir intuitivo), Mate 2 aparece con una piruleta bajo el retrovisor (¿) y todos parecen alegrarse. Ignoro hasta que punto tiene que ver la piruleta con lo de recobrar la memoria, pero algo tendrá. Para terminar de alegrarle la existencia, Relámpago propone que corra en la pista principal de Rodópolis, ya que ya corrió allí (¡Qué inteligente referencia a Os carrinhos 2! Desde luego, esta película solo es apta para muy fans). Y entonces, atención, COPIAN DIRECTAMENTE los planos de Os carrinhos 2. Triste. Muy triste.

Si no os lo creéis, mirad aquí y llorad (por el minuto 0:37 en adelante). En fin, Mate 2 llega a la meta, dice “¡Pole position!” (ah, el humor) y empieza a chulearse de que es el más mejor. Por dios, ¿alguien puede decirme cuál es el verdadero argumento de este segmento? ¿Mate 2 encuentra a sus padres, se queda desmemoriado o se cree el mejor? Por dios. Es que no hay solución. Para que Mate 2 recupere su memoria del todo, Relámpago le lleva al lugar donde se conocieron (Todos a la vez: ¡¡Ooooh!!), pero en vez de recobrar la memoria, el muchacho se deprime al saber que es entrenador y no corredor. En ese momento, y cuando todo parece perdido, aparece la novia y… y… ¿cómo explicarlo?

Yo lo siento por mi chica, que es muy guapa, fabulosa y un encanto, pero si cada vez que la viera pegara vueltas sobre mí mismo haciendo sonar una estruendosa bocina, dudo muy mucho que ella quisiera hacer algo conmigo que no fuera jugar a las cartas. Y ni eso, no vaya a ser que si gano dé vueltas sobre mí mismo de nuevo. Por cierto, que la furgoneta está conociendo a los padres de su novio. Gasp, qué corte. Total, que recobra la memoria del todo y todos ríen felices. Y ya está. Fin.

Cuando volvamos con Os carrinhos 4, será para presentaros O ferro velho asombroso (El hierro bello y asombroso), pero de momento vamos a darle un descanso. La semana que viene, Camp rock. Rockeemos a tope, oh yeah.


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Secuelas increíbles: Os carrinhos 4 (1)


¿Es posible que aun haya quien no conozca Video Brinquedo, la compañía brasileña de dibujos animados a la que Hollywood plagia una, y otra, y otra vez? La cosa empezó con Ratatoing, película de un nivel de calidad sorprendente (¡Salían ratas con bigote! ¡Y extraños bailes propios de una película de arte y ensayo!) que Pixar plagió en su muy inferior Ratatouille, y siguió con Robozinhos, que Pixar –de nuevo esos bastardos- intentó emular en su patética Wall-E. Los plagios se han ido continuando a lo largo de los años sin que nadie pudiera hacer nada: The little panda fighter, Gladiformers, Abelhinhas… Por suerte, un día Video Brinquedo pegó un golpetazo en la mesa (premio a quien se haya imaginado a una cinta de video con manitas pegando golpes) y decidió hacer la película definitiva. Esa que ningún estudio podría copiar: Os carrinhos, la memorable historia de un coche con ojos que vive en una ciudad de coches con ojos y compite en carreras de Fórmula 1. Era literalmente imposible que NADIE copiara algo así. Era la oportunidad de Video Brinquedo para lucirse. Pero la malvada Disney copió vilmente de nuevo, y dejó Os carrinhos como una fabulosa obra de arte y ensayo para unos pocos. Por si fuera poco, poco después de sacar Os carrinhos 2, Disney anunció la segunda parte de su Cars. ¿Coincidencia? Yo no lo creo. Video Brinquedo es una compañía valiente, con más de quinientos animadores a su servicio (quinientos, dos, lo mismo da), y se nota en la calidad final de las películas. Lo que hoy les vamos a presentar es un testimonio de la historia viva de la animación reciente. Con todos ustedes, la cuarta parte de Os carrinhos. Espero que hayan traído las bolsas de vomitar, porque la sensación de rapidez es tan espectacular como en las tres primeras.

En el mundo de Os carrinhos, como todos sabemos, los autógrafos aparecen y desaparecen por arte de magia. Es decir, el coche azul (que tiene pinta de ser el nerd de la clase, ese al que todos rompían el retrovisor en el recreo) pide un autógrafo a Relámpago McKing (o como se llame), éste aparece de pronto en un lateral, el nerd se alegra y se marcha, sin que se sepa si el autógrafo lo ha cogido, se lo ha comido, se lo ha llevado el viento o, simplemente, ha desaparecido por culpa de un animador más vago de lo normal. A destacar ese Mate 2 moviendo la boca cual drogadicto sin su dosis, la música a lo Pulp fiction (mátenme, fans de Tarantino, pero si el muchacho usara esta tonadilla en Inglourious bastards, se les haría el culo Pepsicola con ella) tapando a los personajes y, por supuesto, el hecho de que este primer segmento se llame Gasolina GENIAL!. Sólo una demostración más de que Os carrinhos son la bomba.

Mate 2 intenta charlar con Relámpago, pero son interrumpidos continuamente por los personajes ya queridos por todos en la saga de Os carrinhos: La novia pija, el jefe cabreado con un ojo más grande que el otro… Al final, Mate 2 se deprime y se marcha sólo en un plano fabuloso. Uy, sí. En estas que llega su novia (porque tiene novia, una furgoneta hippie periodista de esas que tiene pinta de haber sido usada para consumir alucinógenos) y empiezan a hablar. Ella deja a Mate 2 sólo, que se dedica a andar por una carretera en linea recta durante minuto y pico mientras anda sólo. Es posible que si tienes una sobredosis de heroína no te des cuenta de que tu vida no es la que quisiste vivir cuando eras más joven, pero si te descubres intentando descubrir qué demonios dice una furgoneta parlanchina que anda por la carretera más aburrida del mundo en la cuarta parte de una película de dibujos animados brasileña, tienes bastante certeza de ello. En fin, todos se ponen a hablar de lo mal que ven a Mate 2 últimamente, y este, mientras, encuentra una gasolinera. Bueno, llámalo gasolinera o “sitio realizado con cuatro lineas que se asemeja a una gasolinera porque lo dice el personaje principal”

Premio especial a quien me diga qué DEMONIOS ha ocurrido en esta escena. O sea, por lo que he entendido, llega Mate 2, habla sólo sobre si debe robar gasolina o no y, de pronto, sale humo y un efecto especial la mar de cutre y, alehop, un ángel-furgoneta le dice cosas que nadie que no sepa portugués va a entender. Supongo que serán cosas en plan “no bebas de esta gasolinera, que es ilegal y está feo” y no “Los brasileños debemos ser los amos del mundo y masacrar a los europeos”, pero quién sabe. A destacar el plano cenital en el que se han ahorrado animación, el humo (durante un momento he pensado que Mate 2 estaba empezando a fumar o algo así. Es lo que tiene un plano tan absurdamente mal hecho como ese) y el ángel, quizá el mejor diseño de los cuatro Os carrinhos. Lo cual no es mucho decir, la verdad.

Enseguida el ángel dice que no, que no es un ángel sino un genio encerrado en la gasolinera (espera, ¿qué?), y que Mate 2 tiene derecho a tres deseos. ¡Oh, guau! ¡Qué argumento tan poco manido! ¡Nunca podríamos haber esperado algo así! ¡Impresionante! ¿Qué pedirá nuestra furgoneta favorita? ¿Acaso una animación más fluida? ¿Un cameo en Cars 2? ¿Algo de carisma? ¿Juntar tubos de escape con la hippie? Pues no: Su primer deseo es ser más famoso que cualquier otro coche que jamás haya existido. Que no es por nada, pero vaya mierda de deseo teniendo la posibilidad de tener dinero ilimitado, cochas a tutiplén y la vida eterna. Pero en fin, tampoco vamos a pedirle mucho más a Mate 2. Así, lo consigue. Y, viendo los resultados, casi mejor que no lo hubiera conseguido.

Necesito conocer al tipo que puso con Powerpoint esas marcas de besos por encima de la carrocería de Mate 2. Y matarle, ya de paso. Por otro lado, el coche-genio dando vueltas es hasta decente. Vamos, que se gastaron todo el presupuesto de la peli en hacer que diera vueltas y no les quedó para que la gasolinera pareciera una gasolinera. En fin, mientras tanto, Relámpago, su novia y la novia de Mate 2 (a partir de ahora, Mata) andan como locos buscándole, y han decidido poner en alerta a todo el pueblo. ¿Paciencia? ¿Teléfonos móviles? Eso es para los débiles de espíritu. Pronto, Mate 2 comprende que eso de ser famoso no es tan bueno como creía porque no tiene tiempo para estar con sus amigos. Y, ya de paso, de la nada salen dos coches guardaespaldas que le escoltan. Todo esto sin salir de la gasolinera, ojo.

Así que su segundo deseo es que todo vuelva a la normalidad. Los coches guardapespaldas pierden su trabajo, los besos de la carrocería desaparecen, el coche-genio vuelve a pegar vueltas de manera frenética y ale hop. Dos deseos desperdiciados, pero oye, por lo menos ha comprendido el valor de la amistad y esas cosas. Así, Mate 2 no quiere otro deseo y va a dejar en la estacada al genio hasta que se da cuenta de que, oh sorpresa, no tiene gasolina. Mmh, atemos cabos. El corto se llamaba Gasolina genial. Y le falta gasolina. Y un deseo. Me pregunto qué irá a ocurrir ahora. ¿Sí? ¿Creeis que lo sabéis? Pues quizá os lleveis una gran sorpresa (uy, sí, enorme. Esta noche no dormís del shock)

¡Era todo un sueño! ¡Jo, qué sorpresón! ¡Cómo nos lo han ocultado de bien los guionistas! ¿Qué? ¿Que lo del sueño es la típica tontería que los mediocres se sacan de la manga para justificar patochadas como esta? Qué va, hombre, qué va. Envidia vuestra porque no habéis adivinado que Mate 2 estaba durmiendo en vez de conversando con el genio. En fin, de la nada (como el autógrafo, como los guardaespaldas) aparece una lata de gasolina, Mate 2 se supone que se la toma (dios sabe cómo) y se marchan todos a casa.

Para la semana que viene, los otros tres cortos que componen esta fabulosa película, Kombo esquecido (Mate 2 escocido), O Ferro Vello (El hierro bello) y O presente para Tony (Un regalo para Relámpago). Sí, soy un genio de la traducción. Allí nos vemos. Mañana, sembramos polémica con el tema de la piratería.