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LA QUINIELA DE LOS OSCAR (2): Las técnicas y repaso rápido a lo obvio


¡El tiempo se nos echa encima y aun tenemos las nominaciones a flor de piel! ¡Rápido, rápido! ¡Vamos a ver las nominaciones técnicas deprisa y corriendo! ¡Vamos!

MEJOR MONTAJE DE SONIDO/MEJOR SONIDO: Vamos a aclarar una cosa, amigo. Ni tú ni yo, a no ser que te dediques profesionalmente a la noble profesión de editor de sonido, tenemos ni la más remota idea de qué se mira en un montaje de sonido, de si Spiceworld tuvo uno bueno (lo dudo, a tenor de los tímpanos rotos) o de qué diferencia hay con el Oscar al mejor sonido a secas. Suponiendo que el mejor montaje de sonido es cómo están hilados los diálogos, los efectos y la música y el sonido qué tal se escucha la cosa, podemos más o menos aventurarnos un poco… Al menos en las películas que vimos en V.O (dobladas ya no valen para esta categoría). De entre las nominadas, Wanted y Iron man (en el oscar a sonido, sustituida por Benjamin Button para, supongo, intentar hacernos ver que son categorías diferentes) parecen descartables, más que nada porque parecen elegidas al buen tuntún entre los superestrenos del año, y nos quedan tres películas. The dark knight es un peliculón con unos efectos geniales y un montaje brutal, pero no destacaba especialmente por su montaje de sonido, o al menos no tanto como las dos grandes posibles ganadoras: Wall-E, cuya primera hora se basaba de manera exclusiva en el sonido sin diálogos (¡y de qué manera!) y Slumdog millionaire, que cuenta con una apasionante mezcla que hace que todo fluya a la perfección y nos traslade directamente a la India. Entre las dos, ¿cuál puede ser la ganadora? Yo me quedo con Wall-E gracias a su impresionante primera hora, pero es muy posible que Slumdog millionaire empiece con su aluvión de Oscars desde aquí. Porque, a estas alturas, ¿alguien duda de que la mejor película estrenada en 2009 va a vapulear a sus contrincantes?
Mi apuesta: Wall-E
Posibilidad alta
: Slumdog millionaire
Si gana, adios a mi reputación: Iron man/El curioso caso de Benjamin Button

MEJORES EFECTOS VISUALES: Dura pugna la de esta categoría, vive dios, entre superhéroes enmascarados, armaduras voladoras y rejuvenecimientos en CGI. O lo era antes de que todos viéramos impresionados el paso de gigante que se ha dado en El curioso caso de Benjamin Button. Para aclararnos y que nos demos cuenta de que deja en ridículo a Iron man y a Batman: La primera hora de la película, con un Benjamin viejuno, este fue totalmente creado por CGI. Esto es, simplemente… wow. Es el primer paso real hacia las películas sin actores en las que no se note que no los hay (a mi me dieron el pego: Benjamin Button en todo momento me parece Brad Pitt o un doble. ¡Menudo paso desde la regulera The polar express, vaya! Ahora empiezo a entender el Avatar de James Cameron…). Iron man, sí, tenía planos espectaculares, pero ya hemos visto antes cosas parecidas. Y Batman, tres cuartos de lo mismo, era más destacable el trabajo de maquillaje que el de efectos especiales. Sin duda, la ganadora aquí será Button. Y si no, me comeré una zapatilla y lo subiré a Youtube. He dicho. Euh, vale, no he dicho nada.
Mi apuesta: El curioso caso de Benjamin Button.

 Rubén Fdez., ese visionario dibujante de pingüinos y regaderas

MEJOR MAQUILLAJE: Tres nominadas de nuevo, y una clara favorita, al menos tal como yo lo veo. Sí, Hellboy 2 tiene un curro impresionante detrás, pero el personaje principal es un copia-pega de la primera parte (obviamente, por otro lado. Solo faltaba que Hellboy fuera azul y con margaritas en vez de cuernos) y los villanos son de demasiada serie B como para ganar. La cosa estará, sin duda alguna, entre The dark knight y El curioso caso de Benjamin Button. La segunda cuenta con un maquillaje poderoso, increíble, capaz de mostrarnos a un Brad Pitt tanto a los 50 como a los 20 años y creérnoslo de las dos maneras, sin que cante demasiado. Ojalá ocurriera lo contrario con la joven Cate Blanchett, a la que no hay manera de creerse, y quizá ese sea el error que conduzca a Benjamin Button a no alzarse con la estatuilla. Y es que el maquillaje de Batman es impresionante. El Joker es, posiblemente, la mejor reinvención de un villano jamás realizada (aun recuerdo como muchos nos tuvimos que comer nuestras palabras diciendo que jamás superaría a Nicholson…hasta que vimos que este Joker era la versión madura de aquel), y Doscaras deja de piedra desde su primera aparición. Este será el primer Oscar para The dark knight, y ojalá el comienzo de muchos más.
Mi apuesta: The dark knight
Posibilidad alta: El curioso caso de Benjamin Button
Si gana, adios a mi reputación: Hellboy 2

MEJOR VESTUARIO: Em… Vale, tengo que reconocer una cosa. Salvo en momentos muy específicos de un vestuario increíble, por lo general esta es una cosa que me la rechanchinfla bastante. Si por mí fuera, los actores podrían ir con laropa comprada en el Carrefour, que yo no me iba a dar ni cuenta. Obviamente, la ropa no solo no está comprada en el Carrefour sino que está realizada por modistas profesionales y por un equipo que da punzadas y punzadas hasta tener tres o cuatro trajes iguales para cada personaje y escena. Un trabajo, aunque no lo parezca. Pero vaya, que ya os vais a tener que tragar el coñazo cuando suban a dar el premio, como para escuchar el mío de regalo. Las nominadas son Revolutionary road (que, sinceramente, destacaba por su vestuario tanto como una película porno. O, al menos, era tan original como una de estas), Mi nombre es Harvey Milk (que copiaba los trajes del político en la época y tiene un gran trabajo detrás, es algo que se nota especialmente en las últimas escenas), La duquesa (típico drama de época con vestidos con volantines y borlas, típico ganador de este Oscar), El curioso caso de Benjamin Button (que está nominada por inercia, supongo) y Australia (que ni he visto ni tengo la más mínima intención de comentar). Y, echando mi moneda al aire, me sale que la ganadora será Mi nombre es Harvey Milk. Pues vale. Realmente me importa incluso más el Oscar al mejor corto documental. Las cosas como son.
Mi apuesta: Mi nombre es Harvey Milk
Posibilidad alta
: Australia
Si gana, adios a mi reputación: Revolutionary road

MEJOR CANCION: Poca variedad hay aquí, la verdad. Uno no entiende por qué pasamos de cinco canciones (que convertían en un coñazo la gala, si, pero que por lo menos daban movimiento a la categoría) a tres… y una de ellas ni siquiera será representada. Y es que tampoco es muy normal que una canción de tres minutos y  pico como es Down to the earth, de Wall-E,  sea recortada dos minutos y pico para ser representada. Vamos, no me fastidies. ¡Si he hecho una canción, por lo menos quiero cantarla entera! En fin, tras este desplante que va a impedir ganar a Peter Gabriel (eso y que la canción es una moñada que pega tanto con la película como un tema de rock cristiano), las nominadas son dos de Slumdog millionaire, por lo que no cabe duda que se llevará otro Oscar para casa. Las canciones, Jai Ho y O…Saya. Y, qué queréis que os diga, solo hay que escucharlas para saber cual se va a alzar con la estatuilla. Yo al menos no paro de cantar por casa. ¡¡Jay Ho!! ¡¡Jay Ho!! (luego me extraña que mis compañeros de piso me miren raro, vaya). De una cosa no cabe duda: La BSO de Slumdog millionaire es, sin duda, la más viva, fresca y excelente del año. Y Jay Ho ganará sin problemas. Desde Blame Canada no había habido una propuesta tan excitante, demonios.
Mi apuesta: Jay Ho-Slumdog millionaire
Posibilidad alta: O…Saya-Slumdog millionaire
Si gana, adios a mi reputación: Down to the earth-Wall E

 

“Ey, ¿qué hago con la peli esta de nombre raro?”-”Pon un par de imágenes promocionales con paint y añade confetti”-”¿Pero hay confetti en la peli?”-”¿A quién le importa? Ni que fuera a ser nominada al oscar o algo así…” 

MEJOR BANDA SONORA: Qué quieren que les diga, leo los nombres y para mi no hay color. Sí, Wall E tenía una emotiva BSO que apoyaba a los preciosos efectos de sonido, pero ya la hemos escuchado mil veces. Lo mismo le pasa a Benjamin Button, que cuenta con un score precioso pero intercambiable por el de Revolutionary road, por ejemplo. Defiance ni idea (la verdad) y Mi nombre es Harvey Milk es la típica película puesta por rellenar categoría. La vencedora clara aquí es Slumdog millionaire, la película que todo el mundo debe ver para entender la importancia de la música en un filme. Y es que Slumdog millionaire es música, es pasión, es otra cultura. Hay que verla para entenderla y saber que, si no la gana, por lo menos se merecía, y mucho, al tío Oscar.
Mi apuesta: Slumdog millionaire
Posibilidad alta
: Wall E
Si gana, adios a mi reputación: Defiance

MEJOR DIRECCION ARTISTICA: Sorprende no ver por aquí a Slumdog millionaire una vez más, que sorprendió a propios y extraños con la dirección de arte del filme, parte de su encanto especial. A cambio tenemos la muy sosa El intercambio (¡oh! ¡Ha recreado la América de hace muchos años! ¡Nunca se había hecho antes!), Revolutionary road (¡Tres cuartos de lo mismo, pero un poquito más currado que la cinta de Eastwood!), The duchess (¡Y una vez más han vuelto a hacerlo! Este año, definitivamente, no es el de las películas de época y corte clásico) y las dos películas que, a priori, lucharán por la estatuilla. Personalmente me gustaría que ganara Revolutionary road, más que nada porque un filme como este no merece irse de vacío, pero demasiadas cosas hay en su contra. En primer lugar, ese filme plagado de buenas ideas artísticas llamado The dark knight, que dará el campanazo si la Academia decide darle el premio a la vertiente fantástica de la gala. Y bien dado que estaría, más que nada porque pocas veces antes se ha visto una película que cambia tanto para bien a un personaje que todos teníamos ya predefinido en la mente. Esto no hubiera sido posible sin un gran talento de arte, que podría haberse quedado tirado y hacer lo mismo que en las cinco películas anteriores pero decidió innovar y arriesgarse. Solo por ello se merece el Oscar, pero tiene delante al filme que este año ha arrasado en los premios de esta categoría. Hablo, claro está, de El curioso caso de Benjamin Button. Si bien a ratos el filme peca de parecer exigir un Oscar a gritos por recrear –de manera más precisa que El intercambio y Revolutionary road, por cierto- el pasado una vez más, corre con la ventaja de la variedad de escenarios (el barco, la fuente donde ella baila, la mesa donde charla con su primera amante, etcétera), lo que probablemente haga que se alce con la victoria.
Mi apuesta: El curioso caso de Benjamin Button
Posibilidad alta
: The dark knight
Si gana, adios a mi reputación: The duchess

MEJOR MONTAJE: Y empezamos con las categorías más fuertes e interesantes. El por qué el montaje es más interesante que la dirección artística creo que es obvio y lo dirán en la gala, como todos los años, pero os lo repito. Tópicos del cine repetidos una y mil veces presentan… ¡”Un buen montaje puede arreglar una mala película, pero un mal montaje puede cargarse una buena película”! Dudo que Critters 3 pudiera haber sido salvada con un buen montaje, pero ahí queda la frasecita de marras. De las nominadas este año, podemos ir descartando a Frost/Nixon (por su corte clásico, por interesante que sea el binomio televisión/realidad que se usa a lo largo del filme), Mi nombre es Harvey Milk (por lo mismo, a pesar de la efectividad de usar metraje real de aquellos años en algunas escenas no puede compararse con la calidad de las que están en primera linea de salida) y El curioso caso de Benjamin Button (a no ser que decidan darle el premio como compensación por no ganar ninguno de los más importantes). Así pues, rugiendo motores tenemos a The dark knight y Slumdog millionaire, dos películas que precisamente son lo que son gracias a un montaje original y frenético. The dark knight cuenta con un montaje sobresaliente, propio de las películas de acción más sofisticadas, así que no es sorprendente encontrársela por aquí. Solo por secuencias como la última merece tener opciones muy altas al Oscar… pero, la verdad, no tantas como tiene Slumdog millionaire, un filme que precisamente destaca por su montaje ágil, original y divertido (¡Esas persecuciones! ¡Ese programa de televisión tan cercano! ¡Ese final en la estación!) además de por su potente banda sonora. Tiene todas las papeletas para llevarse el Oscar. Y quien no quiera verlo, ya va siendo hora de que se quite la venda…
Mi apuesta: Slumdog millionaire
Posibilidad alta
: The dark knight/Benjamin Button (por compensación)
Si gana, adios a mi reputación: Frost/Nixon

 

 El interior importa más que el exterior. Eso esperan las estatuas feas, por lo menos.

MEJOR FOTOGRAFIA: No lo tengo claro, la verdad. Pero nada claro. Las cinco nominadas tienen serias posibilidades a llevarse la estatuilla en la que es, probablemente, una de las categorías más polémicas de la noche. Y es que nadie va a quedar contento pase lo que pase. Por descartar, aunque no esté seguro en absoluto, diría que El intercambio y El lector, a pesar de tener una preciosa fotografía, pueden quedarse a las puertas por no tenerla tan vistosa como el de los otros tres filmes a competición. Lo que no es menos cierto es que tienen la fotografía que el filme pide, ni más ni menos (tampoco vas a poner grandes puestas de sol en El intercambio, si la propia película no exige nada parecido). Y de entre las tres principales… Slumdog millionaire, definitivamente, no tiene su mayor baza en esta categoría, en la que está un poco floja. Sí, tiene planos perfectos, preciosos y muy bien fotografiados, pero otros dan un poco de grima y parecen más amateur que profesionales. Es posible que sea esta debilidad la que le impida alzarse con otro Oscar, pero, por otra parte, si lo ganara solo confirmaría su carrera imparable hasta la mejor película. The dark knight es, simplemente, la película con la fotografía más perfecta del año. Ese Gotham oscuro, ese Batman huyendo… Sin duda, uno de sus grandes méritos es haber logrado una fotografía bellísima y, a la vez, funcional. Y ganaría el Oscar de no ser porque El curioso caso de Benjamin Button está ahí. Sí, su fotografía es perfecta: Grandes puestas de sol, mar largo, enormes paisajes… Todo lo que le gusta a los académicos en esta categoría. Además, si venciera, podría servir como compensación por el ninguneo que, cada vez más, parece que tendrá en las categorías principales. Pero nunca se sabe.
Mi apuesta: El curioso caso de Benjamin Button
Posiblidad alta
: The dark knight
Si gana, adios a mi reputación: El lector (The reader)

¡¡Y vamos rápidamente con las últimas categorías que completan la quiniela de los Oscar de esta noche!! Sea por televisión rusa online, por la SER, por Canal + o en directo, la cosa es que todos nosotros tenemos los cinco sentidos puestos en Jolibú. Vale, y en nuestras quinielas, para qué negarlo… ¡Aunque este año la mayoría de ellas coincidan! ¿Será una gala llena de sobresaltos o nos iremos a la cama con la sensación de no haber visto nada nuevo? ¿Qué tal lo hará Hugh Jackman y cuantas bromas a costa del pobre Lobezno hará? ¿Cortarán la emisión en el Plus en cuanto gane Pé? ¡Todo esto y mucho más, esta misma noche! Y ahora, acabemos con la quiniela.

MEJOR GUION ADAPTADO: Las cosas como son, la categoría en cuestión está entre las dos películas de siempre. Ni The reader interesa a nadie que no sea su director (y su mami, suponemos), ni Frost/Nixon tiene más interés que el que le han dado un puñado de críticos, ni La duda se va a comer un mojón (básicamente por ese fallo terrible que es dejar la película sin un final). Así pues, de nuevo frente a frente Slumdog millionaire y Benjamin Button. Y la pugna es dura. Si bien parece que Button debería adelantarse gracias a una historia de corte clásico bastante más interesante para los académicos hollywoodienses, no es menos cierto que le sobran claramente 45 minutazos de película (la historia de la guerra, su primer amor, etcétera). Por su parte, Slumdog millionaire es una historia más original y novedosa, pero flojea en su última parte, que proporciona un happy ending que no pega para nada con el resto del filme. Ambas películas con sus pros y sus contras, las espadas en todo lo alto. ¿Quién demonios ganará?
Mi apuesta: El curioso caso de Benjamin Button
Posibilidad alta: Slumdog millionaire
Si gana, adios a mi reputación: La duda

MEJOR GUION ORIGINAL: Sinceramente, amigos. Si hubiera justicia en este planeta, ni siquiera hubiera habido categoría este año. Directamente el robotito favorito de todos habría subido a por el Oscar sin esperarse a nominaciones ni a leches en vinagreta. Pero como esto de los premios es como es, tenemos que tragarnos la bola de que hay otras cuatro nominadas. Pero ni Milk (que no estaba mal, pero no deja de ser una historia real con tintes ficticios pobremente llevada) ni cualquiera de las otras tres perfectas desconocidas (incluída la de Mike Leigh y Escondidos en Brujas, que, para qué negarlo, tuvo la misma carrera comercial que una película de arte y ensayo) tienen la más mínima opción ante Wall-E, la gran obra maestra de Pixar. No hay color. No hay duda. La justicia y la razón está de nuestro lado, maldición.
Mi apuesta: Wall-E
Si gana, adios a mi reputación
: Cualquiera de las demás.

PELICULA ANIMADA: Partiendo de lo absurdo de esta categoría (¿Qué ocurre? ¿Es que no hay películas animadas que merecen competir con las de acción real?), todos sabemos cual es la virtual ganadora de esta categoría. Si Kung fu panda o Bolt se hacen con la estatuilla, el año que viene va a ver los Oscar su abuela.
Mi apuesta (y la de todos): Wall-E
Si gana, adios a los Oscar: Kung fu panda/Bolt
MEJOR PELICULA EXTRANJERA: Ni puñetera idea, amigos. Igual que los académicos, por otro lado, así que, simplemente, sonriamos a la película a la que está sonriendo todo el mundo. ¡Animo, Vals con Bashir! ¡Tú puedes a pesar de que La clase sea la única que realmente he visto! ¡Animo!
Mi apuesta: Vals con Bashir
Posibilidad alta: La clase
Si gana, adios a mi reputación: The Baader Meinhof Complex

¡Y ahora, en pequeño resumen, las que todos esperamos que van a ganar, escritas rápidamente para que entre en la gala!. ¿O no?

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA: Penélope Cruz
MEJOR ACTOR SECUNDARIO: Heath Ledger
MEJOR ACTRIZ: Kate Winslet
MEJOR ACTOR: Mickey Rourke
MEJOR DIRECTOR: Danny Boyle
MEJOR PELICULA: Slumdog millionaire

¡¡Mañana, lo que nos ha parecido la gala!! ¡¡A pasarlo bien en sus canales turcos pirateados mientras yo veo la gala en una cómoda pantalla de 52 pulgadas en casa de mi novia con palomitas, pizza y gominolas para parar un tren expreso!!

¡Estaré en el paro, pero me lo monto de bien que da gusto!


[TOP 10] Las peores secuelas de sagas de terror (1)


Y, manteniéndose al margen de los Oscar, como siempre, la cartelera comercial sigue dando sus frutos de gran innovación, enormes actuaciones y, quizá –solo quizá- un pequeño deje repetitivo. Para romper con todo y llevarnos a otro extremo del Nirvana cinematográfico (punto para quien se haya imaginado a Kurt Cobain suicidándose con una cámara de cine), este fin de semana se estrenará una de las películas más arriesgadas del año, un canto a los creadores y a los artesanos que luchan día a día por realizar nuevas películas llenas de creatividad y amor por el cine. Por supuesto, estamos hablando del remake de Viernes 13 que ha dirigido Marcus Nispel, el tipo que realizó el remake de La matanza de Texas 2004, el de Pathfinder, el de Frankenstein para televisión y al que parece que le da urticaria acercarse a un guión con una línea no escrita antes. ¡Agh, originalidad! ¡No ingresos asegurados en taquilla! ¡Fuera de mí, Satanás! La película, a caballo entre la primera y la tercera parte de Viernes 13 (ya saben, aquella en la que Jason encontró una careta de hockey y siguió con su rollo “aquí te pillo aquí te mato” con ella puesta, lo que marcó el resto de la saga y creó un mito del terror) tiene pinta de recaudar bastante más que cualquiera de las películas anteriores (y no me extraña: ¿Alguien vio Jason X? ¿En serio? ¿Jason meets Predator? ¿Qué necesidad había?) y nos trae a colación un tema que parecía olvidado en los años 80, entre los calentadores y los discos de Mecano: Las malas secuelas de las películas de terror. De todos es sabido que, tiempo ha, si una película con un bicho asesino recaudaba más del doble de lo que costó en taquilla, tendría como mínimo una segunda parte. Y si esta aun daba beneficios, una tercera. Y una cuarta. Y así ad finitum. De esta manera pudimos disfrutar (o todo el disfrute que se puede sacar de un vómito cinematográfico) de las secuelas de la ya pasmosamente risible Critters, de un Freddy Krueger casi inexistente en Pesadilla en Elm Street 2 o de la famosa Halloween 3, en la que todos esperábamos la aparición de Michael Myers y en su lugar nos encontramos con una historieta tan atípica como descorazonadora, creando la única ley válida en las secuelas: Queremos ver lo que sabemos que vamos a ver. Si Halloween 3 se llamara, simplemente, El día de la bruja, quizá hoy fuera recordada como uno de los grandes clásicos del terror, pero el resto del mundo quería ver a Myers cortando cabezas, arrasando adolescentes y resucitando sin piedad. Las secuelas de las películas de terror son malas, pero al fin y al cabo es lo que estamos deseando ver. Hoy, en nuestro top 10, las películas que excedieron esta regla. Los filmes que realmente no quisimos nunca ver. Con ustedes, las peores diez secuelas de películas de terror. Y sí, nos hemos dejado fuera bodrios como Battle royale 2 por motivos obvios: Por muy mala que fuera, pocas cosas llegan al nivel de patetismo de las cintas que hoy os presentamos. Tragad saliva. Adelante.

 Dos slogans, poster hecho en Paint y protagonistas mirando al espectador: Si alguien se esperaba algo bueno, es para hacérselo mirar.

10-Aun sé lo que hicisteis el último verano: A finales de los años 90, la aparición de Scream hizo que las productoras se frotaran las manos con el mal llamado “nuevo terror juvenil” (más que nada porque ni era nuevo, ni era terror, y juvenil podría ser cambiado por “descabezado”). Películas como Jeepers creepers, Leyenda urbana o The faculty llenaron las salas de cine con jóvenes dispuestos a ver cuchillos ensangrentados, algo de hemoglobina y, de vez en cuando, alguna tripa que otra, siempre que no dañe mucho al joven en cuestión. No vaya a ser que se vuelva tarumba y asesine a sus amigotes. De entre este buen montón de mediocridades con otras tantas secuelas aprobadas por los pelos una película destacó por lo revival de su relato y su narrativa ochentera: Sé lo que hicisteis el último verano. En el primer filme, el asesino del garfio perseguía a un grupo variopinto de estrellas de las que no se ha vuelto a oir hablar (Sarah Michelle Gellar aparte. Sí, hombre, Buffy cazavampiros), de las que solo sobrevivieron Jennifer Love Hewitt (cuya carrera ha sido un éxito entre Garfield, El esmoquin y Garfield 2) y Freddie Prinze Jr (que después de Scooby doo y su secuela ha firmado un trato con el diablo para no volver a hacer nunca más el ridículo…o no salir en el cine nunca más, lo que salga mejor). Su segunda parte se abre de una manera tan absurda como descerebrada: El grupo de amigotes está arrejuntado en la sala cuando de pronto un concurso telefónico les anuncia que están a punto de ganar un viaje a las Bahamas si contestan correctamente a la pregunta “¿Cual es la capital de Brasil?”. La muchacha contesta alegremente que es Río de Janeiro y, pese a todo, ganan el viaje. Uy, algo raro está pasando aquí. Para empezar, que las clases de geografía no se les debieron quedar demasiado bien. Total, que el asesino empieza a cargárselos uno a uno de las maneras más insospechadas (destacando el asesinato en la máquina de rayos UVA. Con lo fácil que es usar un cuchillo jamonero, oye) para terminar revelando su identidad, y, atención, que la capital de Brasil es… ¡Brasilia! ¡Hostias, tú! ¡Qué sorpresón! La clave de esta película está clara: No unirse contra el tío que no tiene más armas que un gancho a pegarle de hostias con nuestras escopetas, sino ir cada uno por nuestro lado a dejar que nos asesine. Por supuesto, al final los muchachos matan al temible hombre del garfio (que ni tiene cuchillo, ni escopeta, ni nada: UN PUTO GARFIO, y ni contra eso pueden), comprueban que está muerto, salen de la isla y, en el último minuto, se descubre que el pesao en cuestión aun sigue vivo. En la tercera parte, que gracias a dios no he visto, el asesino vuelve a ser el tipo de la primera parte, que sin motivo alguno vuelve a ser sobrenatural y a asesinar a un nuevo grupo de jóvenes que repiten constantemente las mismas frases que en las dos películas anteriores. Por lo menos, seguro que saben más geografía. Un mono sabría más geografía. Y sabría hacer un mejor guión que el de esta, nuestra décima entrada en el top.

 Eh, Chucky, pones demasiado ketchup en las patatas. Que se te cae del labio, hombre. Qué mala imagen de psychokiller.

9-Muñeco diabólico 3: Parecía imposible, pero lo estaban consiguiendo. Al fin una saga en que la secuela era abiertamente mejor que la película original. Chucky merecía la muerte digna que recibía en la segunda parte (asesinado justo en el mismo lugar donde “nació”), y el carpetazo a la posible saga. Por supuesto, los productores no pensaron igual y decidieron que era una gran idea traer a Chucky una tercera vez al mundo de los vivos para enseñarnos lo malas que podían ser sus películas. En esta ocasión, después de que su cabeza explotara, el dueño de la fábrica de juguetes decide volver a crear una nueva remesa de Good Guys, creyendo que ya no tendrá mala publicidad (uno de sus muñecos ha asesinado a veinte personas inocentes en los últimos ocho años. Me da a mi que una publicidad como esa no se olvida. Es como vender peluches de Bin Laden y esperar que la gente los compre y se haya olvidado del incidente tonto con las torres esas). Por supuesto, se equivoca y Chucky vuelve a ir por ahí asesinando jovencitos, esta vez en plena academia militar. Asesinatos sin demasiado carisma (Chucky peluquero) y un final con menos fuerza que Woody Allen en sus tiempos flojos hicieron que Muñeco diabólico 3 fuera, durante mucho tiempo, el final de la saga. Como no hay mal que por bien no venga, La novia de Chucky se estrenó poco después, manteniéndose aun ahora como la mejor película de Muñeco diabólico. La semilla de Chucky, por su parte, está al nivel de esta tercera parte. Broza absoluta.

“Ay, chica, me compré mi nueva motosierra en H&M”: Por qué Caracuero nunca debería ser una mujer

8-La matanza de Texas: La nueva generación: Estoy prácticamente seguro de que Tobe Hooper no sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando realizó la primera aventura de Caracuero y su simpática familia tejana. Si hubiera sabido que veinte años después de su película un tipo llamado Kim Henkel iba a coger su trama, su ambiente, su universo y su mito y a comérselo para después regurgitarlo, volver a comerlo y ofrecer el resultado de su estreñimiento al público, probablemente se hubiera dedicado a hacer encaje de bolillos o algo más satisfactorio. La matanza de Texas: La nueva generación fue el debut en la pantalla de Renèe Zellweger y de Matthew McConaughey, que deben recordar su actuación tanto como George Clooney la suya en El regreso de los tomates asesinos. Esta curiosidad no salva un filme en el que un grupo de estudiantes en pleno baile de fin de curso –esa cosa que tanto se lleva en EEUU y que aquí cambiamos por botellón y sexo en el asiento de atrás de un Seat panda- se pierden sin saber muy bien cómo en un bosque y acaban metidos en la pesadilla de la familia tejana. Por supuesto, la chica virgen sobrevive y la parejita que se pasa el día fornicando sin parar muere salvajemente por pervertidos. Tópicos del género, ya se sabe. Nada de esto sería especialmente hiriente si no fuera porque Caracuero, el temible psicópata de las primeras entregas, ahora pega chillidos de cerdo asesinado, lleva un vestido de mujer… y tiene los labios pintados. Oh, sí. Caracuero ahora es una mujer. O un transexual. Toma bofetada en la cara de los fans de la saga, de esas que pican durante minutos después de dártela. El problema es que la bofetada dura durante hora y media en la que La matanza de Texas queda reducida a su mínima expresión: Unos adolescentes que son asesinados pero cuya sangre no se ve, cuya cruel muerte es anestesiada por un director políticamente correcto. Que encima, tú, es lo que nos faltaba en La matanza de Texas.

Lo mejor de la película es el poster. Y mira que es malo el jodido.

7-Viernes 13, parte IX, el final: Jason se va al infierno: Pero no, no es el final. Como tampoco lo fue la cuarta parte, “Capítulo final”. Como tampoco lo será la parte decimoquinta, “Aquí se acaba todo de verdad de la buena”. En el fondo tampoco nos podemos quejar: Todos los que la vimos supimos desde el primer instante que distaba muchísimo de ser el final de la saga. No hay narices de acabar con Jason tan fácilmente. Bien, esta es la cosa: Jason ha vuelto. No se sabe muy bien como ni por qué (¡quién quiere explicaciones! ¡En la una parte le enterraron y en la siguiente resucitó gracias a un rayo certero!), pero ha vuelto. Y no tiene nada mejor que hacer que seguir persiguiendo jovencitas por Crystal Lake, claro. Acabáramos. De hecho, el filme se abre con Jason corriendo tras la adolescente de treinta años de turno, que, como la mayoría de adolescentes de Internet, es un agente encubierto del FBI. Jason cae en una redada, le disparan mil millones de veces y, sin motivo alguno, explota. Vale. Jason ha muerto, lorelei lorelei, y solo llevamos cinco minutos de película. El director, que en ese momento debió frotarse las manos y decir “¡Ya está! ¡Ya he matado a Jason!” se llevó la sorpresa de tener que filmar 85 minutos extra, por lo que se ve que tuvo que improvisar. Así que el cuerpo de Jason –o lo que queda de él- llega a un depósito de cadáveres, donde el empleado se ve que tiene hambre y se zampa el corazón de Jason. Sí, como suena. A partir de ese momento, un montón de gente se convierte en Jason y asesina personas sin ton ni son (atención especial al ESPECTACULAR plano en que a unos adolescente les cae un cubo de sangre haciéndose pasar por una herida en el brazo) hasta que, cerca del final, Jason vuelve de verdad –esto es, con su máscara y todo- solo para ser asesinado una vez más por los adolescentes. Efectivamente, esto confirma a Jason como uno de los asesinos más inútiles del planeta Tierra. En el epílogo, la máscara descansa sobre un campo, un perro va a olerla y, de pronto, la garra de Freddy sale del subsuelo y se lleva la máscara de Jason al infierno, como prometía el título. Gracias por el spoiler, por cierto. Supongo que el autor debió estar muy orgulloso de destripar el final a la humanidad. ¿Resultado? Una de las películas más cutres, peor diseñadas y con los asesinatos más horrorosamente mal llevados a cabo de la historia del cine. Desde la explosión de Jason el filme es un despropósito de principio a fin, lo que no quita para que, a mis tiernos 15 años, viera la última escena una y otra vez. Curiosamente, luego solo he visto Freddy versus Jason en el cine. Y me pareció buenísima, por cierto.

Jamie Lee Curtis dura diez minutos. Sin duda, se merecía estar como protagonista absoluta del poster.

6-Halloween resurrection: La saga de Halloween estaba muerta y enterrada junto a la máscara de Michael Myers. ¡Gloria y parabienes varios! Después de las terribles entregas 5 y 6, Halloween H20 nació con el único motivo (plausible) de dar un final definitivo a la saga, con Myers decapitado por Jamie Lee Curtis. Vale, la película no era la gran cosa pero por lo menos terminaba de una vez por todas con el asesino enmascarado. O eso pensábamos hasta que Rick Rosenthal, director de televisión y al que nos volveremos a encontrar en esta lista más adelante (pero, todo sea dicho, también autor de la genial ¡Sanguinario!: Halloween 2), decidió que la gran idea definitiva era hacer como que Myers no había muerto. Y, ya puestos, mezclarlo con Gran hermano, que la cosa vende mucho. Así, un grupo de estudiantes adolescentes -¡cómo no!- se juntan en la casa donde nació Michael Myers y empiezan a vivir toda una aventura cuando uno a uno son asesinados por el propio Michael. Y la primera de todas, Lee Curtis, asesinada finalmente a manos de su hermano porque, no os lo perdais, el Michael Myers que decapitó en H20 era un policía al que Myers disfrazó como él para poder escapar. Oh, Mike, eres un mago del disfraz y el choteo. Total, que una vez que Myers acaba con su hermana sigue cargándose adolescentes así porque sí (¿qué motivos puede tener después de esto?), que ni llaman a la policía ni hacen otra cosa que no sea ver su propio reality. Al final, cuando te descubres aplaudiendo los asesinatos de Myers y deseando que el guionista y el director sean los próximos, descubres que quizá la película, definitivamente, no sea buena. Pero nada buena. El final, tan ridículo como siempre. Por supuesto, Hollywood ya está preparando Halloween IX. ¡Si es que lo bueno, con ocho secuelas a sus espaldas, ocho veces bueno!

¡Y mañana, seguimos con las nominaciones! ¡La semana que viene, el top 5! ¡Hagan sus apuestas, amigos, aunque el top 1 esté clarísimo! (eh, he dado pistas)


LA QUINIELA DE LOS OSCAR (1): Lo que no le importa a nadie


¡Quedan apenas 15 días para los Oscar y todavía estamos así, en lencería fina! Vamos, que a la gran mayoría de la humanidad nos han pillado en bragas, dicho en fino. No es que este año la competición no sea feroz –que lo es, y mucho-, o que no haya interés por los nominados –que la hay, al menos por algunos-. Es, simplemente, que nos ha pillado de sorpresa. Aun reciente el aburrimiento por la ceremonia de 2008, No es país para viejos a la cabeza (vista ahora, con la distancia: ¿Realmente se lo merecía? ¿En serio?),  y con la gala de los Goya fresquísima, los Oscar de este año se antojan, a priori, como “un año más”. Y es que entre que sorpresas en las nominaciones hubo muy pocas (que levante la mano el que, en el fondo de su corazón, no supiera que El caballero oscuro y Wall E no iban a ser nominadas a mejor película ni emborrachando a toda la Academia), y que los informativos españoles están más ocupados en decir la letra Pé que en comentar que hay otras nominadas en la misma categoría (por supuesto, cuando nuestra Cruz gane la estatuilla el día 22, tendremos sobredosis… y ni siquiera nos enteraremos de cuál es la película que ha ganado a las otras cuatro), los Oscar de Hugh Jackman podrían pasar por unos simplones premios BAFTA, si no fuera por un factor. La razón por la que los que llevamos viendo la gala en directo desde los trece años sin faltar uno solo seguimos quedándonos despiertos hasta las mil. Hablo, por supuesto, de LA QUINIELA DE LOS OSCAR, esa variante cinéfila de la quiniela de verdad que se da tan solo una vez por año, apostando dinero o no (¿qué gracia tiene no apostar por lo menos cinco euros? ¿Saber que has acertado algo marcando una casilla al azar?) y que viene a demostrar que los cinéfilos, hoy por hoy, tienen tanto sitio en la sociedad como los adictos a comer papel. Vaya hoy la primera parte de la Quiniela De Los Oscar: Las categorías que no le importan a nadie. ¡Vean como Randy pierde el día 22 y ríanse de él con sarcasmo!

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCION/MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL: Si hay dos categorías que no le importan a nadie en los Oscar son estas: El momento ideal, junto al discurso del jefe de la Academia y los obituarios para irse a tomar un snack a la cocina. Así, sencillamente, me dejaré guiar por mi intuición a la hora de mirar los títulos. En la primera categoría, el ganador será el de nombre más corto y polémico: New boy. Toma ya. ¿Quién dijo que no habría apuestas arriesgadas? En el caso del segundo, creo que va a ganar el que tiene el título más largo. Eh, no creais que los académicos elegirán de una manera muy diferente a esta. Venga, la ganadora es The witness-From the balcony of Room 306. Por qué no. Una vez pasado este trago, empecemos con las categorías interesantes.

Presten atención a la futura ganadora: New boy. Si gana otra, tampoco lloraré.

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACION: Y empezamos con las categorías que acertamos a voleo y que, con suerte, nos aseguran un par de puntos extra. De hecho, estoy casi seguro que nadie de la Academia se ha preocupado en ver lo que les mandaron en DVD, así que colocaron el de Pixar (¿qué año no ha estado?) y los cuatro que tuvieran una imagen promocional más bonita. Y el Oscar va para el que caiga en la ruleta de la fortuna. Pero con suerte no será así, o sea, que mejor veamos uno por uno. Si podemos ganar cinco euros gracias a analizar un poco la situación, mejor que si los perdemos, digo yo. La maison en petits cubes es una producción japonesa en 2D que recuerda a aquellas preciosas obras de arte de los años 60 y 70. Vanguardista y con un toque gafapasta inconfundible, La maison en petits cubes quizá sea demasiado poco atrevido para los tiempos que corren. Yo no contaría con su victoria. Lavatory-Lovestory es un cortometraje ruso tan artesanal como bello. Sus nueve minutos en blanco y negro son un triunfo del artista sobre la máquina y nos descubren que en un formato tan manido como el cortometraje de animación aun se pueden contar historias emocionantes y hacer cosas nuevas, aun con un presupuesto altamente limitado. Sin duda, uno de los grandes favoritos (o debería serlo). Oktapodi es la antítesis de Lavatory-Lovestory… o quizá no tanto: Realizado en 3D por un grupo de estudiantes franceses, cuenta la pequeña historia de una pulpa que se lanza en búsqueda de su pulpo secuestrado. Una originalísima y bellísima animación que vuelve a primar la necesidad de lo artesano por delante de lo realizado en serie. Es imposible no amar un corto como Oktapodi, que pone las cosas muy difíciles a los que tienen que decidir. This way up es un cortometraje que bebe de la obra de animación de Tim Burton sin ocultarlo en ningún momento. De hecho, perfectamente podría ser un cortometraje presentado por él mismo. A destacar la gran calidad de la animación y los sueños oníricos de los personajes. Pese a todo, personalmente lo considero bastante por debajo de Lavatory-Lovestory y Oktapodi. Asquito por lo burtonesco, ya saben. Presto es el último nominado de la noche, quizá el corto más divertido de Pixar hasta la fecha. Pese a todo, es posible que la Academia decida darle un premio a los artistas que aun experimentan con las 2D en vez de dedicarle el premio a una obra de Pixar, que bastante tendrán en la gala con Wall-E.

Mi apuesta: Lavatory-Lovestory.
Posibilidad alta: Oktapodi
Si gana, adios a mi reputación: La maison en petits cubes (aunque no esté mal)

 

No, no es el último anuncio de Red bull, es mi candidata para este año. Make me proud.

MEJOR DOCUMENTAL: En un año sin Michael Moore, Morgan Spurlock o Larry Charles (no se pierdan su imprescindible Religulous), esta categoría, siempre la más combativa de la ceremonia, parece de capa caída. Pero no nos confundamos, porque el documental, aun perdiendo esa aproximación cada vez más insana al espectáculo de feria –lo que hace que ni uno de estos filmes llegue a cartelera española porque somos como somos- está más interesante que nunca. Y si no, atentos a estas descripciones: Vuestro JDownloader va a echar humo. The betrayal es un filme rodado durante 23 años (¡¡23!!) que narra la odisea de una familia forzada a emigrar desde Laos hasta los EEUU tras la guerra de Vietnam. Rodada como cine experimental mezclado con poesía, este filme no es uno de los favoritos en un principio. Pero no le pierdan ojo. The garden, la segunda nominada, parece ser la más aburrida e insulsa de las presentadas: Un grupo de familias de Los Angeles luchan por hacer que un jardín enorme criado por ellos durante años no sea convertido en edificios. Qué quieren que les diga, lo hemos visto mil veces y probablemente mejor. ¿Un mensaje sobre la ecología? También me lo daba PocahontasMan on wire es un filme que hace de un anécdota una película, por lo que dicen, interesante y con capas. En 1974, Philippe Petit, un francés, anduvo entre las dos Torres Gemelas para la sorpresa del resto de Nueva York. El documental trata de cómo lo hizo y, sobre todo, supongo, de si le interesa a alguien hoy en día. Y espero que la respuesta sea “No. Y, por favor, el 11-S pasó hace ocho años. Pasad página ya, coño”. Y, después de estas tres sinopsis, llegamos a los dos grandes favoritos: Encounters at the end of the world sigue a Werner Herzog (director de Fitzcarraldo, Grizzly man o Aguirre, la cólera de Dios) en su expedición a la Antártida, donde descubriremos el mundo acuático y las relaciones humanas como si nunca las hubiéramos visto. Habrá que verlo. Por su parte, el gran favorito es Trouble the water, un documental sobre el Katrina que narra la épica huida de Kimberly Roberts de aquel lugar junto con las grabaciones de la catástrofe que estaba grabando. Por lo que cuenta, por su importancia y porque el mundo está ávido de héroes anónimos, probablemente esta sea la ganadora indiscutible de esta categoría. Arf.

Mi apuesta: Trouble the water.
Posibilidad alta
: Encounters at the end of the world
Si gana, adios a mi reputación: The garden

¡Grita “Oscar” desde el poster!

Durante el resto de esta semana, la quiniela, cada vez subiendo más puestos en cuanto a las películas interesantes. Además, mañana, un top 10 de esos que hace tiempo que no hacemos. Yeah. Hemos vuelto, nena.


Goya 2009: Análisis post-resaca


Que no, hombre, que no. Que pasan los años y no aprendéis. Una gala de premios no puede ser ese ejercicio esperpéntico, patético, pantagruélico y surrealista que vimos –o más bien vieron, los que aguantaron- hace un par de días en televisión. Los Oscar triunfan porque son premios llenos de buen rollo, positivos, que tardan meses en prepararse y que intentan sorprender al espectador en cada momento para que no se duerma. Lo de los Goya parecía más una gala montada en un par de minutos con los amiguetes del barrio, esos tan ingeniosos que hacen chistes tan graciosos. Algo malo pasa con tu super-gala-del-cine-español-de-la-hostia cuando Nacho Vigalondo tiene que explicar dónde está el chiste en la tarjetita que acaba de leer o cuando Joaquín Reyes vestido de Mr. Fantástico arranca más carcajadas que los supuestos gags de Carmen Machi y Benicio del Toro. Entendería que Machi se pasara al drama después de verlos: Los aficionados al humor lloramos como nunca.

Sobre el tema discursos, mejor ni hablar. Todos sabemos lo que tocaba, y no crean que los directores, actores y compañía se iban a callar las cosas: Todo va muy mal, la gente piratea mucho y no tiene nada que ver con que hagamos malas películas o que el carisma de los actores españoles hoy por hoy esté en zona glacial. Uy, qué va. Si la gente prefiere ver a Will Smith antes que a Diego Luna es porque son unos antipatriotas, no porque el cine americano levante, en general, más expectación que el español. Por supuesto, la culpa tampoco es de que las entradas estén cada vez más altas y de que los cines de las ciudades cierren para que se abran multicines de tropecientas salas y media en las afueras a los que da pereza ir. No, claro que no. La culpa es TUYA, -¡oh, sagaz espectador!- que prefieres bajarte las películas españolas en vez de ir a verlas al cine. Y si no es verdad, no importa. ¿O es que quieres dejar sin trabajo a gente como Agustín Díaz-Yanes?

 

Joaquín Reyes estuvo “fantástico”. Eh, no me miren así, la Cinemanía pone pies de foto aún más obvios.

Sinceramente, me jugaría un brazo a que el 98% de los piratillas informáticos no se han bajado una película española en la vida. Como mucho, Torrente 3. No veo a nadie nervioso porque Tiro en la cabeza y Los girasoles ciegos ya están al 99% en su cola del eMule. Ojalá fuera así, porque al menos el cine español despertaría un cierto interés en el gran público, significaría que alguien ha realizado un intento por hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados (consistente en: a) Película sobre el despertar adolescente en plena guerra civil y/o mediados del franquismo y b) Comedia romántica sin pretensiones ni interés alguno en la que Guillermo Toledo hace un papel que no se cree ni él) y quizá existieran directores que no se echaran atrás a la hora de llevar sus guiones a una productora por miedo al rechazo. Igual así, los cuatro retrasados de siempre dejarían de llamarles “titiriteros” y todo (por cierto, esa gente parece no darse cuenta que tras los cuatro “titiriteros” delante de las cámaras hay decenas de miles de personas cuyo bocata de choped diario depende de que la gente vaya o no a ver la película de turno o de que el gobierno destine dinero al arte o no).

Pero las nominaciones de este año ya fueron un fracaso, así que, sinceramente, ¿qué podíamos esperar de los premios? Vale, sí, hubo sorpresas y dentro de lo malo se premió la calidad (¿Cómo nos sentiríamos con un palmarés en el que estuvieran medianías como Solo quiero caminar o Los crímenes de Oxford en la parte de arriba?). Camino arrasó en todo lo que TENÍA que arrasar (película, director, actriz, actriz revelación –esta gala sin Nerea Camacho hubiera sido, directamente, un tongo absoluto-, guión original) e incluso en lo que no tenía por qué pero tampoco estuvo de más (actor secundario para un Jordi Dauder que, si bien no molestaba, tampoco destacaba en el filme tanto como Mariano Venancio. No, nunca les perdonaré) y el resto de los filmes se repartieron las migajas. Me parece justo en unas nominaciones en las que sobraba cine –supuestamente- serio por los cuatro costados y faltaba algo de irresponsabilidad.

Dos momentos de la gala: Nerea Camacho demostrando el futuro que le queda por delante y el Goya roto. Menuda metáfora tuvimos ahí, amigos.

3 días se llevó el único Goya por el que competía, Mejor sonido, gracias al cual todos sus defensores subimos la cabeza bien alto, creyendo que el premio, en realidad, era un reconocimiento a la película y no a la labor de sonido que no era especialmente encomiable. Por su parte, Los crímenes de Oxford se llevó un Goya merecido (Roque Baños, sin duda el músico cinematográfico español más conocido del mundo) y otros dos dudosos: Montaje (¿es que solo yo vi que fue una de las grandes taras del filme, eliminando cualquier resquicio de emoción?) y diseño de producción (el típico Goya que se da sin saber muy bien por qué). Por su parte, El truco del manco, que ha pasado sin pena ni gloria por las carteleras españolas, hizo pleno. Tres de tres. Mientras que El Langui, cantante de La excepción y discapacitado (¡Fíjense cómo aplaudían todos! ¡Qué tolerantes!) se llevó el Goya a mejor actor revelación –gracias a dios, el inútil de Alvaro Cervantes se quedó sin su Goya, al igual que El juego del ahorcado en sí- y canción original –que, personalmente, me parece excretable, pero estamos en España-, Santiago A. Zannou se llevó el Goya a director novel en un momento que a muchos nos hizo reír más que toda la gala en sí.

Pobre Vigalondo. Ni corto, ni director, ni nada. De verdad, lo de este pobre señor con los Goya empieza a oler muy fuerte y muy mal. ¿Realmente no se merecía Los cronocrímenes ningún premio o es que consideran que el remake ya es suficiente premio de por sí? Si es así, tenemos una vergüenza de Academia de Cine, tan cerrada de miras que no saben ver el nivelazo que tienen delante de sus narices. Finalmente, los Goya que todos nos esperábamos salieron a la luz en momentos tan previsibles como poco emocionantes (de hecho, estoy seguro de que muchos periódicos ya tenían preparado el titular “Penélope gana el Goya y ahora va a por el Oscar” semanas antes de la gala en sí). Ya saben: La sosainas de Pé llevándose otro inmerecido premio, Benicio del Toro sin saber muy bien qué hace llevándose un premio dedicado a un actor español, Rafael Azcona y su premio póstumo por Los girasoles ciegos (si no hubiera sido así, yo mismo hubiera ido a la Academia con una antorcha llena de dignidad y respeto y hubiera sido feliz viendo arder al personal) y un par de premios técnicos a Mortadelo y Filemón 2 (dios sabe por qué, si hasta eso era malo), Solo quiero caminar (por aparentar y como consolación) y uno para El greco (que ni se ha estrenado en cines, me parece, pero en fin. Así semos en el cine español).

Total, una gala que ya habíamos olvidado antes de haber empezado. Para el recuerdo, los cuatro deliciosos sketches de Muchachada Nuí, que vinieron a demostrar la tesis contraria a la que intentaron meternos a la fuerza este año: La innovación, la originalidad, el saber hacer y la seriedad por hacer un buen trabajo no están reñidos con los premios ni con el público. Si el cine español arriesgara un poquito, quizá el año que viene podamos levantar la cabeza sonrientes y decir “Sí, por fin lo hemos logrado”. Hasta entonces, el cine español seguirá siendo un feudo de quejicas, desconocedores de las nuevas fórmulas para vender, anclados en las historias de la posguerra y llorones sin causas perdidas.

Por mucha Carmen Machi que intente salvar la papeleta.


[PREESTRENO] El juego del ahorcado: Y Clara Lago se desnudó en una película horrenda


“Tengo dieciocho años. Soy mayor de edad. Puedo hacer lo que quiera. No tengo que dar explicaciones a nadie de lo que quiero. Quiero a tu hija”. Esta frase, pronunciada en una buena película, por un buen actor en una situación límite y entre lágrimas, quizá lograra el beneplácito de una pequeña parte del público. El problema es que la encontramos en El juego del ahorcado, pronunciada por el peor actor novel español de los últimos años en mitad de una cena familiar ante el estupor de los padres, la hija en cuestión y la platea, que se pregunta qué demonios hace viendo una película así y cómo han llegado a ese punto exactamente. Pero ojalá esta fuera la peor parte de El juego del ahorcado. Ojalá. Se trata de una película que no quiere –ni sabe- contar nada, que tiene varias tramas tan diluídas que hemos olvidado cuál es la principal, con unos actores que parecen sacados de la academia de teatro más chusquera del estado. Vamos, que pasará a la historia como “la cosa esa en la que Clara Lago se despelotaba por primera vez”. Porque sí, despelotes los hay a go-go. Y el primero incluso tiene sentido dramático. Los otros treinta son carne de pajilleros. ¡Diablos, si es que parece que han engañado a la muchacha para pasarse media película en pelota picada! Pero en fin, luego ahondaremos en el tema. De momento, solo puedo daros la bienvenida a una película española en la peor tradición de las películas españolas (esas que dan la razón a los retrógradas que dicen “El cine español es una mierda y solo salen tetas sin necesidad de argumento”), con la misma emoción que leer un prospecto de champú, pero, definitivamente, con una trama bastante peor. Bienvenidos al cine del mañana. Bienvenidos a El juego del ahorcado.

Sandra y David se conocen desde pequeñitos, y han sido amigos toda la vida. Estamos en 1990 (por eso las noticias las presenta una Francine Gálvez pobremente doblada por ella misma), y los muchachos están ya en la edad del pavo. Ella es una estudiosa y responsable muchacha y él un motero macarra con gafas de sol (que va por la carretera con Born to be wild sonando de fondo, lo que, probablemente, hizo gastar tanto presupuesto del filme que se olvidaron de hacer una buena adaptación de la novela). Pero, aunque parezca imposible, no se han liado aun (más que nada porque en la vida real estarían a mil metros de distancia como mínimo). En estas que Sandra va por la calle y un tipo la secuestra y la viola. Ella, en venganza, le mata. ¡Oh, qué emoción! ¡Qué trauma tendrá a partir de ahora! …¿Verdad?… Pues no, oigan. Le dice a David que ha sido violada y ha matado a un hombre, él va a la fábrica a rematarle y, después, sin preocuparse porque un tipo le haya desvirgado, se tira a David como si nada. Y de la violación y sus traumas nunca más se supo. David y ella empiezan una relación que, sin demasiado motivo, termina tornándose obsesión. ¿Queréis que os cuente el final? Uy, no, con lo emocionante que es. ¿Terminará recordando Sandra sus traumas, o, al menos, tendrá alguno? ¿Encontrarán el cadáver del violador? ¿Había alguna manera menos vergonzosa de hacer que Clara Lago enseñara el pecho? Habrá que ver la película para ello. O no.

¿Qué? ¿Que si Clara Lago enseña las tetas en la película? ¿Cómo lo has adivinado?

No sé por dónde empezar a contar los problemas de El juego del ahorcado, ya que son numerosos y peligrosamente aberrantes. En primer lugar, supongo que deberíamos hablar de las tramas, y es que hay un grave problema en un filme cuando hay cuatro tramas abiertas y ninguna de ellas llega a interesar nunca al espectador. La primera, la historia de la violación. Vale, reconozco que el momento en que Clara Lago es violada es impactante. Mal rodado, con una actuación pésima por parte de la actriz, pero impactante. A partir de ahí, la trama cae en el ridículo más absoluto, y es que nadie puede comprender por qué Sandra ni sufre, ni padece (vale, el día tras la violación no va al colegio y llora en su cama. Ah, sí, y se pierde un par de clases sobre sexo en su instituto. Guau, qué trauma. Ponme cuatro de esos si algún día me violan) y, sobre todo, por qué cree a David a pies juntillas. “Si encuentran el cadáver, irás a la cárcel” es el argumento para no ir a la policía y dura durante toda la puñetera película. ¿A nadie se le ocurre decir “No hay ninguna prueba que me incrimine” o “Era en defensa propia”? ¿En serio? ¿No es tan lista Sandra? Manda cojones. La segunda, la relación entre Sandra y David, tan interesante como la del Jony y la Yeni de tu barrio. Esa que os conmovió a todos tanto cuando ella se quedó preñada con quince añitos. Básicamente, después de ser violada, Sandra siente de pronto una atracción irrefrenable hacia su compañero de la infancia y no solo le besa, no. El mismo día se lo tira varias veces y, a partir de ese momento, tienen sexo sin parar. ¿Para qué vamos a dejar que el espectador lo de por hecho si podemos mostrar cientos de planos de la parejita copulando a cámara lenta? ¡Ni que la gente ya supiera lo que es el sexo! De pronto, cuando al guionista le conviene, David se vuelve un celoso y Sandra quiere estar lejos de él (¡No busquéis un motivo! ¡No lo hay!), deja de tener ganas de sexo y él decide que la mejor idea de recuperarla es amenazándola con un cuchillo en plena cena familiar. Ahí, chico. Se nota que sabes de amor. Voy a despertar a mi novia con una guadaña, a ver si me da sexo matutino.

La tercera trama cae en el ridículo más absoluto –sí, más aun- y tiene que ver con un personaje que se introduce en la película en la primera media hora, no hace absolutamente nada más que rellenar hueco (no es ni confidente de Sandra, ni dice nada relevante) y sale cuando ya nadie le necesita: Olga, la amiga lesbiana de Sandra, cuyo mayor rasgo de personalidad es… er… ser lesbiana, y que está en la película para mostrar lo superliberal que es Sandra. Jo, tía, estamos en 1990 y aceptas a las lesbianas. Eres la leche, tía. Uau. Cuando la película empieza a alargarse más que un chicle de céntimo, David dice “Olga está saliendo con una chica” y se olvidan de ella para siempre. Ni que fuera la mejor amiga de Sandra, oye. La cuarta trama es la de una profesora de inglés que da clases particulares a Sandra y, de pronto, cuando a la película le conviene, se transforma en su mentora y protectora. En cuanto lo hace y le ayuda a superar sus problemas con David, sale de la película y a nadie le importa. Impresionante, ¿eh? El juego del ahorcado sí que sabe como tratar al espectador como un ser inteligente. Cuando una trama deja de servir como excusa argumental, nos la quitamos de encima sin dar más explicaciones. Venga, por qué no.

Rebelde sin causa II: Sin camiseta es más rebelde

Los personajes de El juego del ahorcado son, simplemente, los personajes peor construidos que podamos ver en una sala de cine hoy por hoy. Quiero decir, no puedes crear a un personaje con buen corazón y sensibilidad y media hora después hacer que tenga sexo no consentido con su novia en la fábrica donde la violaron un par de meses antes (lo juro, aun quiero encontrar a alguien que me explique el por qué de esta escena: Los dos llegan a la fábrica, ella está en estado de shock y él decide que la mejor idea para que supere sus –pocos, muy pocos- miedos de una vez por todas es volver a violarla. Tú sí que sabes, David). Vamos, sensibilidad la justa, ¿eh? Por no hablar de que la pareja es absolutamente inestable. ¿Un motero macarra y una estudiante inteligentísima? Quizá en una comedia de enredo en plan Ni contigo ni sin ti, pero en una película supuestamente dramática queda irreal, patético y con un interés paupérrimo. El personaje de Clara Lago sí está mejor construido, pero no puede ser que un personaje fuerte sea violado y le importe lo mismo que haber comprado un kilo de patatas esa misma tarde y le hayan dado mal el cambio. Por no hablar de que sus decisiones terminan siendo absurdas (¡el final en Irlanda, por dios!), aunque esto sea un continuo fluir a lo largo del filme. Sandra está empezando a ser violada por su novio y amigo de toda la vida cuando entra su amable y cariñoso padre preguntando si está sola. Ella dice que sí y, minutos después, les pilla dándose besitos. El padre, amable y simpaticote, pega un bofetón a su hija y amenaza de muerte al novio. A eso se le llama “coherencia”, señores. Y lo mismo ocurre con todos los personajes del filme, que cambian de personalidad según lo necesite la historia (llámalo historia, llámalo cosa).

A decir verdad, no se puede decir que Clara Lago realice un buen papel. Sería mentir vilmente. Su actuación es normalucha, sus expresiones parecen sacadas del best-seller Cómo imitar a una piedra y no morir en el intento y ni siquiera se preocupa en entender al personaje (ni falta). Con todo, sin duda es la mejor actuación del filme, y es que jamás antes había visto una película en que la sala al completo se riera tan abiertamente de la actuación de uno de los protagonistas. Alvaro Cervantes eclipsa totalmente a Lago, mostrándonos una actuación plana, vacía, consistente en poner morritos de macarra, besar sin ganas y hacer como que tiene un orgasmo cuando le toca. Tan vergonzante que uno no termina de entender qué demonios hace su nombre entre los nominados al Goya a mejor actor revelación (en general uno no entiende nada de los Goya, pero en este caso aun menos). Los actores adultos más o menos cumplen (con excepción de los profesores, que parecen estar leyendo lo que dicen por primera vez de un letrero cercano), pero en general todos los actores adolescentes parecen sacados de un programa de integración para discapacitados mentales. Y no se salva ni uno: Ni Olga (mención especial a la discoteca, donde se nos muestran algunos de sus peores momentos), ni David (sus frases, del estilo a “No le rayes, tronca, que a ella no le molan las pivas” no ayudan demasiado), ni Sandra. Sus actuaciones se nos olvidarán tan pronto como salgamos de la puerta del cine. La próxima vez que las veamos será porque nos están proyectando el filme en el infierno para pagar por nuestros pecados.

Así éramos en los 90. O al menos teníamos las mismas gafas de sol ridículas.

Y quizá la incoherencia de las tramas, las actuaciones chusqueras, los personajes desfigurados y la dirección insegura de Manuel Gómez Pereira (que hace doce años triunfaba con comedietas de chorizo y pandereta como Todos los hombres sois iguales y ahora intenta seguir con el mismo estilo pero adaptado al siglo XXI, como intentó hacer en la terrible Reinas) no fueran tan importantes si no contaran con tan descarado número de desnudos gratuitos. Vamos, que si en vez de “Suspense”, “Drama” o como quieran vender la película pusieran “Erótica”, no me sorprendería lo más mínimo. Y es que Clara Lago, la niña de El viaje de Carol, parece haber decidido que la ropa pica y molesta y está mejor sin ella, que para algo tiene 18 años recién cumplidos. Sinceramente, para esto, mejor se había ido al Interviú. Su primer desnudo es coherente: Delante de un espejo, explorándose a sí misma tras la violación. Oh, todos lo aplaudimos. Bravo, que sutil manera de introducirnos un par de tetas en la historia. La segunda vez nos las encontramos en pleno polvo con el colega David. Las otras doscientas cuarenta, ni lo sabemos muy bien, ni nos importa. La cosa es que Lago parece estar más cómoda desnuda que vestida. Lo raro es que no haga las escenas de colegio en pelota picada ni vaya por las calles de Gerona sin sujetador. Al final de la película, cuando le vemos el pecho por infinitésima vez, tampoco me hubiera extrañado demasiado. Y, entre ustedes y yo: Tampoco es que sea bonito precisamente. Y, ya de paso, él se podía haber depilado un poco las piernas y el culete, que hacía tiempo que no veía un desnudo masculino tan feo en pantalla grande (desde Batalla en el cielo, probablemente).

El juego del ahorcado (que, por cierto, hace referencia a un jueguillo de “adivina la palabra” al que David y Sandra juegan y del que ni explican las reglas, ni falta que hace) comienza con David, de niño, pegándose el golpe de su vida al estampar su bici contra una pared de ladrillos. Ni queriéndolo habría encontrado una mejor metáfora para definir el filme: Una bicicleta que se cae cuesta abajo sin frenos y contra una pared de ladrillos. Y nosotros, los sufridos espectadores, somos los que vamos a recibir el golpe. A mi aun me duele.

Estrellitas: *
Lo mejor: Que gracias al pase de prensa pude ahorrarme el dinero de la entrada. Eh, ni tan mal.
Lo peor: Que este año filmes como Dragon ball Evolution y Street Fighter luchan por quitarle el puesto de peor película del año. Y miren que he visto La semilla del mal
Para: Masoquistas, pajilleros y gente de mal vivir en general.

¡Mañana sí que sí, charlamos sobre los Oscar!


Revolutionary road: Y Mendes obró el milagro


Es imposible hablar de Revolutionary road sin nombrar Titanic. No es un cliché exclusivo de los críticos y analistas cinematográficos, es que la película se ha construido, publicitariamente, con el fin de que la gente se pare delante del cine y diga “Espera, tú. ¿Esos dos no son los de Titanic? ¿Y vuelven a salir juntos? Entonces esta película debe ser tan buena como aquella”. Vamos, que al cartel le falta un “Años después de que su barco se hundiera… Revolutionary road”. Hay quien ha querido buscarle similitudes hasta en la sopa –con razón, porque las tiene, y a miles-, pero, simplemente, el filme que hoy tratamos, aunque cuenta con grandes dosis de carisma, no logra irradiarlo al mismo volumen que la película de Cameron (que sí, que no era para tanto, fallaba en el guión y lo que queráis, pero destilaba magia). Por hacer un símil con otra película que nos vendieron como “De la pareja que os deslumbró en…”, Revolutionary road es a Titanic lo que Novia a la fuga a Pretty woman. Salvando las distancias, vaya. Aun espero que alguien me diga una escena de Novia a la fuga, de la misma manera que dentro de dos años llegaría a dar grandes sumas de dinero si alguien recordara una sola escena de Revolutionary road. Ojo, no miréis esta crítica como algo necesariamente negativo: El filme de Sam Mendes es bueno, pero huele a hamburguesa y patatas deluxe a veinte calles de distancia. Me explico.

Revolutionary road es algo que hemos visto muchas veces ya, y no solo en el cine: La televisión, el teatro, las novelas y los cómics han explorado ya todo lo explorable en torno a las crisis de pareja. Por si no tuviéramos suficiente con las de la vida real, vaya. Y, para qué negarlo, esta película no nos ofrece nada nuevo: Las situaciones son conocidas por todos, los actores pegan los gritos que se supone que tiene que pegar toda pareja a punto de destruirse y el guión parece sacado de la Unidad Creadora 436 en vez de la mano del cuasi desconocido Justin Haythe (escritor de La sombra de un secuestro). Aun con todo, si nos sentamos a ver el filme sin demasiado espíritu crítico, las dos horas se pasan en nada, y es gracias a la portentosa dirección de Mendes (que, tras la terrible Jarhead, vuelve al camino que marcó en las portentosas American beauty y Camino a la perdición, a la que se sumará, probablemente, Predicador en 2011) y a la actuación de una pareja desigual: Leonardo Di Caprio y Kate Winslet. Pero antes de desguazar sus interpretaciones, hablemos un momento del argumento.

Que la película sea un dramón no implica que DiCaprio no pueda enseñarnos que va al gimnasio por las mañanas.

Seguramente, tras leer el siguiente párrafo, la cara de todos vosotros será de un “Ya, ¿y qué? ¿En qué se diferencia de cualquier telefilme de Antena 3?”. Luego ahondo en ello. De momento, hay que contar que los Wheeler son una pareja en crisis con dos niños. Discuten continuamente, él trabaja en algo que odia y ella no logra encontrar una salida a su espíritu libre. Estamos a mediados de los años 50 y los divorcios no estaban, digamos, bien vistos. Un buen día, después de que él haya practicado adulterio, ella le revela la idea para salvar su matrimonio… y sus grises vidas: Marcharse a París y empezar de cero. Lo que en un principio parece una locura pronto se convierte en realidad y empiezan los preparativos, las clases de francés y las despedidas. Pero, claro, esto no sería un drama si el viaje no se torciera. Una crisis aun más gorda que la anterior llevará al matrimonio a unas discusiones en las que les falta aullar, con las venas marcadas en el cuello, “¡Miembros de la Academia de Hollywood! ¡Mirad como grito! ¿Merezco un Oscar o qué?”. No les culpo.

Y es que Leonardo DiCaprio se revela, una vez más, como uno de los mejores actores del Hollywood actual (quien siga juzgándole por El hombre de la máscara de hierro o La playa es, simplemente, un ciego de mente cerrada, por no decir cosas peores), con una versatilidad inusitada. Tan pronto es un agente infiltrado en, precisamente, Infiltrados, como Howard Hughes en El aviador o un timador profesional en Atrápame si puedes. Y, igual que no tuvimos ninguna queja sobre él en aquellas, aquí sus detractores se quedarán sin argumentos. DiCaprio realiza un papel soberbio, fabuloso, una de las mejores interpretaciones de los últimos tiempos (o, al menos, nominable. ¡Eh, Academia! ¿En qué demonios estabais pensando?). Este chico va a ser una leyenda de Hollywood, y si no, al tiempo. Imprescindible ver la gran secuencia de pelea en versión original. Escalofriante. Por su parte, Kate Winslet sigue haciendo de Kate Winslet, que es el papel que mejor se le da. Esto es: Confunde la actuación con el histerismo y el pucherismo, y, por llorar, una actuación no es mejor. Que quede claro de una vez por todas. Con todo, Winslet se muestra aquí más desatada y loca que nunca, realizando un papel a ratos estupendo (la huida al bosque) y a ratos corrosivamente fatal (atentos a la conversación del inicio). El plantel de secundarios, comenzando por una Kathy Bates que cumple sin más y terminando por un Michael Shannon interpretando al mejor personaje de la película (un loco, paradojicamente el menos loco de todos los personajes del filme), es más que correcto y un acierto generalizado.

Muy atentos a esta cara, amigos: Es el futuro. Y si no, al tiempo.

¿En qué se diferencia este filme de rupturas, nuevos comienzos y broncas parejiles de un telefilme cualquiera? La respuesta es sencilla, pero obvia: En el estilo. Mendes tiene carrera suficiente por detrás como para saber qué secuencias alargar, cuáles acortar, qué contar y qué dejar que el espectador averigüe por su cuenta. Así, después de un inicio tibio y de un excesivo alargamiento de la parte feliz (¡Hemos venido a sufrir! ¡A sufrir? ¿Es eso que veo en la cara de Kate Winslet una sonrisa? ¡Argh!), empieza el festival de Sam Mendes, que sabe dónde colocar la cámara y cuánto deben durar los planos para conseguir el efecto que desea. A este respecto, no puedo dejar de recomendar las secuencias del gran enfado y el desayuno posterior. De lo mejor que hemos podido ver en el cine en los últimos meses, y no exagero lo más mínimo. Mendes logra que una película que podría haber caído en el pastelosismo excesivo, la llorera fácil y la dirección robótica se convierta en un filme con alma, con interés y personalidad propia. No, no es una película sobresaliente, pero sí cuenta con una dirección merecedora de la calificación.

Revolutionary road es la antagonía perfecta de Titanic, punto por punto. Algunos han dicho que es lo que hubiera pasado si Jack y Rose hubieran sobrevivido y comenzado su vida juntos, pero no lo veo así. Los Wheeler no son una pareja de cuento: Son dos personas que comenzaron su relación casi por equivocación y que aun creen en una milagrosa salvación a pesar de que todos sepamos que la cosa va a acabar mal. Muy mal. Este es un drama que tiene dónde rascar, cuya superficie es un simple velo que apartar para poder ver una feroz radiografía de la sociedad de los años 50 (el matrimonio de Kathy Bates, el loco, los compañeros de trabajo de DiCaprio, la tonta secretaria), un análisis crítico de las relaciones de pareja (algunas palabras del personaje de DiCaprio aterran al saber que todos las hemos pronunciado en una u otra ocasión) y un filme, en definitiva, que ofrece mucho más que el melodrama al uso. Recomendable oferta, sí señor.

Estrellitas: *** 1/2
Lo mejor: Leonardo DiCaprio y Sam Mendes, demostrando, cada uno en lo suyo, por qué deberían ser referentes.
Lo peor: Kate Winslet, menos contenida que Jim Carrey en sus inicios, y una historia que apesta a rancia y precocinada.
Para: Todos aquellos que, sin prejuicios, quieran disfrutar de un buen filme. Para los amantes de la narración clásica. No apto para enamorados.

¡Mañana, empezamos a analizar las nominaciones a los Oscar!


Rueda de prensa de Will Smith en Madrid: ¡El reportaje!


El miércoles pasado Will Smith vino a Madrid, se pasó por El hormiguero y nos dio una rueda de prensa a unos cuantos periodistas que pasábamos por allí. Con ustedes, las hilarantes respuestas de uno de los actores más accesibles del cine actual: Will Smith.

Lástima que Siete almas fuera la mierda que es.


Roland Emmerich matará a Asimov y otras vacuas noticias


Las noticias se suceden en Hollywood a un ritmo impactante. Si las noticias fueran interesantes, además, supongo que podríamos hacer fiesta nacional. Y es que, o son meras actualizaciones de las noticias de días anteriores, o son tan interesantes como la televisión hecha en España. Bueno, tampoco quiero pasarme. Pobres noticias.

Para abrir boca, empezamos volviendo a hablar de Scott Pilgrim vs the world, la película de la que no me cansaré de hablar hasta el momento en que se estrene y me decepcione brutalmente. A Kieran Culkin haciendo de compañero de piso de Scott, hoy se le ha añadido Chris Evans como Lucas Lee, uno de los ex novios malignos de Ramona. Y, las cosas, como son. Es un acierto de casting fabuloso para todo aquel que conozca al personaje. ¿Que quién es Chris Evans? Quizá os suene como la Antorcha Humana de las horrendas películas de Los cuatro fantásticos o como secundario en Sunshine. Knives Chau, la ex-novia menor de edad oriental de Scott (¿os he dicho ya que os leais el cómic original? ¿Es que tengo que amenazaros?) será oficialmente interpretada por Ellen Wong. No, tranquilos. Yo tampoco tengo ni idea de quien es, pero con el cariño con que está tratando Edward Wright el casting no dudo que será una elección ideal.

Y pasamos de hablar de películas que tienen buena pinta a, en fin, lo nuevo de Roland Emmerich, el tipo que perpetró la peor película del año pasado: 10.000 (el mismo número de horas que me pareció estar perdiendo mientras veía este bodrio en el cine). No contento con haber fastidiado Godzilla más que cualquier pseudoproducto japonés (¡Mechagodzilla vs Mechagamera!) y habernos hecho sangrar por los ojos con El día de mañana o El patriota, ahora Emmerich se va a dedicar a destrozar a Isaac Asimov. Y es que su próxima película será una adaptación de Fundación, ocho historias cortas que forman una complicada y densa saga que, a priori, solo podría ser llevada al cine por un director talentoso. Y le ha tocado a Roland Emmerich. ¡Rápido! ¡Si nos congelamos y nos despiertan dentro de cien años es posible que no tengamos que sufrirla! A mi me parece buena idea…

En este momento, Samuel L. Jackson no solo me parece el mejor Nick Furia, sino el mejor actor del mundo en comparación.

Igual que me pareció la mejor idea del universo que Nick Furia, director de SHIELD, fuera interpretado por Samuel L. Jackson al final de Iron man, especialmente después de su aparición en el universo Ultimate (un personaje clarísimamente inspirado en el actor). Pero claro, no solo a mi me pareció una buena idea: Todo el mundo estaba entusiasmado con la aparición de Jackson, tanto que al propio actor parece habérsele subido a la cabeza hasta el punto de negarse a participar en las próximas entregas de Marvel o, incluso, en Los vengadores. Como excusa, la de siempre en estos tiempos: No, tío, la crisis, que hace que Marvel Studios no vaya a poder pagarme (¿a pesar de que ha sido la segunda productora que más beneficios ha tenido el año pasado? Jackson, que estás jugando con fuego, colega). Vamos, que esperemos que le den un par de miles de euros más, se le ablande el corazón y se olvide de la crisis. Lo que daríamos algunos por parecernos a Nick Furia, rediós, y otros desperdiciándolo así.

Y, para terminar, simplemente se puede comentar que McG ha decidido conseguir como sea a Will Smith para hacer de capitán Nemo en su versión de 20.000 leguas de viaje submarino. Tampoco tiene mucho de especial, todos querríamos a Will Smith en todas las películas si pudiera ser. Por cierto, mañana o pasado le tendremos por aquí, en un reportaje especial grabado en su visita en Madrid. Para que se me quejen, oigan.


Will Smith sin alma: ¡¡Estrenos de la semana!!


¿Qué tienen en común un tipo arreglando vidas, una clase llena de gentuza y la peor película del año? Sí, vale, que ver a un tipo intentando arreglar vidas en una clase llena de gentuza parece sacado de la peor película del año, ¡¡pero también que forman parte de los estrenos de esta semana!! ¡¡Los habrán visto en más sitios, pero seguro que no se lamentan tanto de la muerte del gran Patrick McGoohan!! Tenía que decirlo y cortar el rollo, vaya por dios.

SIETE ALMAS

Will Smith intenta salvar la vida de siete buenas personas, pero se enamora de una de ellas. La película se convierte en un coñazo incomprensible y al final hay un giro argumental no apto para cínicos. A la crítica del otro día, en la que hacía hincapié en la horrible actuación de Rosario Dawson, la nula química con Smith, una música repetitiva y agobiante, un guión absurdo y una dirección aberrante solo se puede añadir que, a modo de recomendación, llevéis un bloc de notas a la sala de cine. Es la única manera de que os enteréis cuáles son esas siete personas. Y es que, por más vueltas que le doy al asunto, me salen cuatro y gracias. La mejor recomendación que os puedo dar, una vez más, es perdérosla… a no ser que estéis dispuestos a ser manipulados, a ver una historia que no va a ningún lado y a un Will Smith haciendo de personaje serio que no pega absolutamente nada con su personalidad. No, no vemos a un tipo haciendo el bien. Vemos a Will Smith intentando hacer de un tipo bueno. Lo pasaréis mejor viendo Men in black por quinta vez. En serio.

“¡No importa, Randy! ¡Me sigues cayendo bien! ¡Yeah! ¡Buen rollo!”

LA CLASE

La gran sorpresa de la temporada, por lo que van diciendo por ahí. Un filme francés medio documental medio ficcionado, que se acerca más a cualquier aula de un colegio español actual que al Mentes peligrosas de turno. Hablar del argumento sería absurdo: Un profesor bienintencionado entra a una clase llena de alumnos y estos no aceptan sus métodos… al menos en un principio. Dirigida por Laurent Cantet, director de filmes como Hacia el sur o Recursos humanos, el filme es un relato sincero y honesto sobre una sociedad no solo francesa, sino cada vez más mundial. Las clases problemáticas cada vez son más comunes en el mundo entero, y no se puede solucionar yendo a lo Club de los poetas muertos. La clase (traducción aproximada de Entre les murs, como todos sabemos) es un filme que se antoja obligatorio, único, mágico y verdadero. Los niños hablan, gritan, se pelean, atienden de vez en cuando, se quejan… Eso sí, si esperáis vampiros y zombies, casi que mejor os vais a la sala de al lado. Obligatoria en V.O. Y no precisamente para hacernos los listos, sino porque el doblaje de La clase expulsa pus por los cuatro costados.

LA SEMILLA DEL MAL

Creo que me quedé a gusto el otro día poniéndola a caer de un burro, pero uno nunca está contento. Dudo que haya más de tres personas a lo largo y ancho del mundo que puedan sentirse atemorizados ante la presencia de un niño con el pelo largo y voz fantasmagórica (llámalo voz, llámalo gruñido) apareciendo en cada maldita escena, casi saludando a cámara y pegando puñetazos de obviedad al espectador. Desequilibrada, absurda, mal rodada, con mal guión (lo mejor que se puede decir de él es que, supongo, estaría escrito en elegante fuente Times New Roman), actores que no saben lo que está ocurriendo enfrente de ellos, tramas de auténtica risa… En fin. Una película que empieza con una chica viendo a un niño muerto y acaba con un exorcismo relacionado con la época nazi no merece ser emitida en cines en pleno año 2008. En VHS en los 80 todavía. Para quemar, aborrecer y recomendar a vuestros enemigos más acérrimos.

Os acabo de dar más miedo que toda La semilla del mal

REVOLVER

¿Alguien se acuerda de Guy Ritchie? Sí, hombre, el tío que hace poco estrenó la –dicen- mediocre Rocknrolla, se casó con Madonna y perpetró Barridos por la marea y tiempo ha realizó sus dos obras maduras (manda cojones que las obras maduras de un director sean sus dos primeros filmes): Lock and stock y Snatch. Bien, pues Ritchie estrena ahora en España Revolver, una película de 2005 que hasta ahora estaba pendiente de estreno por estos lares. Tampoco es que nadie la echara de menos, pero en todo caso el filme, con Jason Statham –el tipo de The transporter-, Ray Liotta y André Benjamin, podrá ser visto en cines a partir de hoy mismo. ¿El argumento? Pues el que hemos visto mil veces: Un thriller policiaco con jugadores en casinos, partidas, amigos y enemigos. ¡Un filme rodado justo después de Barridos por la marea no puede ser malo!

OTROS ESTRENOS

EL TRUCO DEL MANCO: Santiago A. Zannou estrena su ópera prima en España. El filme, nominado a mejor actor y director revelación y canción original en los Goya de este año (como si significara algo), trata de marginalidades, gitanos que cantan hip hop y tonterías que hemos visto cuarenta veces. Si no os convence para no verla el hecho de que roza el sensacionalismo, trata de una historia de superación personal y, qué demonios, hay hip hop por los cuatro costados, quizá os convenza si os digo que el actor revelación es el cantante principal de La excepción. Sí, La excepción. Oh, ¿es eso que veo entradas de cine no vendidas? ¡Por qué será!

GUERRA DE NOVIAS: ¡Qué bien, una comedia romántica estadounidense! ¡Jo, con ese título seguro que nos ofrece risión sin par! El argumento ya promete, desde luego: Dos amigas de la infancia prometen que se casarán el mismo día, pero la planificación de estas será una locura y habrá rivalidad entre ambas. Vamos, que podemos todos contar cómo va a ser la película desde la primera escena hasta la última. Gary Winick, el director de La telaraña de Carlota y de la serie Mujeres en Manhattan, filma a una Kate Hudson cada vez más inofensiva (no se me ocurre otro adjetivo mejor para definir Como locos…¡a por el oro!, Una novia para dos o Tú, yo, y ahora…Duprèe) y a Anne Hathaway haciendo lo que todos sabemos.

Kate Hudson se lo tomó muy en serio cuando el graciosillo de turno le llamó “gorda”

¡Y mañana, un reportaje especial! ¡En video! ¡Con Will Smith! ¿Qué más se puede pedir?


Cowboy bebop, fin al culebrón Watchmen, Scott Pilgrim… ¡Noticias variadas!


Pues sí que ha durado mucho el affaire entre Fox y Warner, oigan. Apenas una semana después de que Fox se erigiera como dueña absoluta de los derechos de distribución de Watchmen, y tras amenazar –para muchos de nosotros ilusionar- con aplazar la fecha de estreno hasta que Regreso al futuro II sea considerada cine costumbrista, los estudios han llegado a un acuerdo. El 9 de marzo la película se estrenará como estaba previsto y, a cambio, Fox recibirá entre 5 y 10 millones de dólares (¿quién no tiene en la cartera para ir a por el pan?) y un pequeño porcentaje de lo que gane en taquilla. Ahora bien, gente: ¿Cuánto se creen Fox y Warner que va a recaudar Watchmen? ¿Realmente creeis que en la calle hay alguien que sepa de lo que estamos hablando? Sinceramente, me espero un nuevo The spirit. Y no hablo solo de la taquilla.

¿Se acuerdan de Macaulay Culkin, el niño que ponía sus manos en la cara y hacía como que chillaba? Ese, el fracasado. Bueno, la noticia es que su hermano, Kieran, que es cuatrocientas veces mejor actor que Culkin, actuará en la adaptación al cine de Scott Pilgrim (uno de los mejores cómics independientes que se publican hoy en EEUU. ¡Estén atentos, porque lo mismo dentro de unos meses lo vemos en España y todo!). El filme trata de un chaval de 25 años, Scott (interpretado por Michael “George Michael” Cera), que se enamora de una chica, Ramona (Mary Elizabeth Winstead). Hasta aquí no creo que os esté poniendo los dientes largos, pero si os digo que Scott debe vencer a sus siete ex-novios malignos para poder finalmente salir con ella, que hay una ex-novia asiática estudiante de instituto que controla las artes ninja, que hay superpoderes, carreras a vida o muerte por supermercados, rock and roll, batallas de guitarras y será dirigida por el director de Hot fuzz (Arma fatal) y Zombies party, lo mismo vais corriendo al cine a reservar vuestras entradas para finales de 2009. Oh, Culkin hará de uno de los ex novios malignos. Como si le importara a alguien.

Dude, he’s the HERO.

Pero por mucho que se esfuerce Scott Pilgrim, nunca podrá llegar a ser tan enormemente bizarra como el documental que Casey Affleck (alguien más del clan Affleck, qué más da) va a dirigir sobre, atención, el intento de Joaquin Phoenix por hacerse rapero. Como lo leeis. Joaquin Phoenix, harto de la actuación, ha decidido creerse Eminem (o Porta, intercambien por el que más rabia les de) y ponerse en manos de “Puffy” Combs para hacer sus flows, sus rimas y sus chorradas a gusto. ¿Que si va a hacer el ridículo? Efectivamente, el mayor del universo. Y, además, estarán las cámaras de Affleck grabando todos sus movimientos, incluído el debut mundial de esta misma noche en Las Vegas.

Y, para terminar, otro proyecto que meterá el miedo en el cuerpo a cualquier fan del anime: La película de Cowboy bebop con actores reales ha sido confirmada según Variety. Y la noticia viene con un punto bueno y un punto desastroso: La parte buena es que Sunrise, la empresa creadora de la serie original, estará controlando la producción para que no quede un desastre a lo Dragon ball evolution. ¿Veo sonrisas en la cara de los lectores? Ah, esperad, tengo algo más que deciros: Keanu Reeves interpretará a Spike Spiegel. Guau, qué pérfido soy.

¡Luego volvemos con los –escasos- estrenos de la semana!